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Es una noche de promesas sobre el papel, papel que los autobuses, los comercios y los periódicos reparten con generosidad durante la semana previa. Pero si en años anteriores las instalaciones o el riesgo de algún artista compensaba el esfuerzo de merodear por las calles, este año, la única propuesta digna de mención era precisamente la habitual: la de caminar por el Madrid que sólo los coches conocen. Tomar las calzadas del paseo de Recoletos o de la Gran Vía no basta para justificar el concepto mismo de la noche en blanco.
No obstante, en la Biblioteca Nacional alguien debió pensar que se podía hacer algo diferente y la lectura de poemas y textos de Luis Rosales, Miguel Hernández y Gonzalo Torrente Ballester se convirtió en una pequeña fiesta de ciudadanos anónimos, sindicalistas, políticos y un inmenso maestro.
Después de un interludio de danza contemporánea sobre las escaleras, comenzó la verdadera performance, cuando los miembros de la CNT reclamaron su cuota de atención para exigir a la Biblioteca que deje de cubrir puestos de trabajo fijos con contratos sucesivos con diferentes empresas. Lo de menos era el despido de una mujer unas semanas antes, sino el baile de contratos a la que están sometidos muchos según quién gane el contrato de turno.
Mientras, en el lateral de la escalera, los funcionarios lamentaban la actitud de los sindicalistas y algunos entre el público reclamaban una presencia policial tal vez excesiva. Leído su manifiesto, tomaron el estrado los políticos, que leyeron con más voluntad que acierto lo que en origen eran poemas y ellos transformaron en informes. Y entonces, apareció Antonio Gamoneda, envejecido y cansino, pero todavía con ganas de dar guerra.
Saludó la intervención sindical con firmeza, separando la reivindicación del momento elegido y leyó un poema de Miguel Hernández con el que ilustró y zanjó cualquier discusión política al respecto. Se retiró después tan silencioso y solemne como había venido. Otra vez fue un privilegio verle y, sobre todo, escucharle. Gracias maestro.
Fue lo mejor de una noche que estuvo llena de estampas como un romance de ciego. Los jardines sobre las losas que sólo tenían césped porque el público se llevó las macetas antes que plantarlas.
Las colas en el museo Naval, a los acordes de una banda de la Armada. Los mil ojos clavados en el techo acristalado del nuevo Ayuntamiento que se buscaban a sí mismos. Las manzanas del museo de las colecciones ICO. Las balas de basura en la explanada del Palacio Real...
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2 Comentarios
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2 | GRACIAS GAMONEDA |
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| Marta | 02/11/2010 | 13:57 |
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| Acabo de ver el video donde Gamoneda nos da las buenas noches.. gracias a él. Salut, Marta. |
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1 | AQUÍ UNA PEQUEÑA MUESTRA DE LA NOCHE EN ROJINEGRO: |
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| Tania Gálvez | 14/09/2010 | 16:18 |
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| http://www.vimeo.com/14902563
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Miembros del sindicato CNT protestan contra un despido en la Biblioteca Nacional. (Foto: Hechos de Hoy) |
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