Se abrió la transición en Túnez tras la dictadura en un clima aún de muchas incertidumbres y recelos. La llamada revolución del jazmín (por ser famosa la fragancia de esta flor en la Medina de la capital) tuvo un saldo trágico de 78 víctimas según se confirmó de forma oficial. Entre estas víctimas estuvo el fotógrafo francés Lucas Dolega, quien falleció por las heridas de una bomba lacrimógena lanzada por la policía en la última batalla campal en la capital.
Todo hubiera sido más dramático aún si se hubieran cumplido las órdenes de Ben Alí de que el Ejército reprimiera la revuelta y se hiciera con el control de la calle al precio que fuera. La información de los servicios secretos franceses y los analistas y expertos militares de la Embajada de Francia en Túnez sitúan al general Rachid Ammar como el hombre clave en ese momento.
El jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra, el general Rachid Ammar, se habría negado a que el Ejército, la institución de más prestigio en la sociedad tunecina, se implicara con la orden de disparar a matar. Dimitió y advirtió a Ben Alí que vivía su final. Desde que fueron movilizadas unidades militares, el Ejército se desplegó para proteger edificios públicos pero no se implicó en la represión en la que Ben Ali movilizó y utilizó a Policía y Guadia Nacional.
El general Rachid Ammar habría tenido igualmente protagonismo al hacer llegar a Ben Ali el mensaje de que su única salida y la de su familia se encontraba en abandonar de forma urgente país. Se ejecutaba así el "golpe a la tunecina" con el protagonismo final del Ejército -como informó Hechos de Hoy- en la culminación de lo que hasta ese momento era una revolución popular y espontánea. En la tradición del Ejército, según indican estos analistas, no figura la tentación de ser un actor político. En el momento de la salida de Ben Ali y los pasos dados por Mohamed Ghanuchi, Ammar y los altos mandos habrían dado por cumplida su misión de proteger a Túnez en horas críticas.
Los servicios secretos franceses creen asimismo que Leila Trabelsi acudió al Banco Central de Túnez para buscar los lingotes por valor de 45 millones de euros. Nicolas Sarkozy ya habría hecho llegar a las nuevas autoridades su compromiso de que será beligerante para evitar que Ben Ali y su clan familiar puedan realizar inversiones de forma directa o a través de tapados.
Gobierno de unión nacional
Por su parte el primer ministro tunecino Mohamed Ghanuchi anunció un "gobierno de unión nacional" integrado por tres jefes de la oposición y parte del equipo saliente del presidente derrocado, así como la celebración de elecciones dentro de "seis meses como muy tarde".
Ghanuchi también anunció toda una serie de medidas de apertura democrática: "libertad total de información", liberación de todos los presos de opinión, levantamiento de la prohibición de actividades para las organizaciones de defensa de los derechos humanos y su legalización. Declaró que todos los partidos políticos que lo pidan serán legalizados. El partido islamista Enahda y el Partido Comunista de los Obreros de Túnez (PCOT) están prohibidos en Túnez.
Entre los 24 ministros y delegados ministeriales del nuevo gabinete figuran tres jefes de partidos políticos de la antigua oposición al régimen de Ben Alí, que huyó a Arabia Saudí tras 23 años de poder. Se trata de Ahmed Nejib Chebi, jefe histórico del Partido Democrático Progresista (PDP, oposición laica radical), Ahmed Ibrahim, del movimiento Etajdid (Renacimiento, ex comunista) y Mustafá Ben Jaafar que dirige el Frente Democrático para el Trabajo y las Libertades (FDTL).
Ocho miembros del antiguo gobierno de Ben Alí, incluido el primer ministro, siguen en el gabinete ocupando puestos clave como Interior, Defensa, Relaciones Exteriores y Finanzas. Todos ellos presentan perfiles más tecnocráticos que políticos y gozan de una reputación de integridad. En el gobierno de transición hay también representantes de la sociedad civil. Los tunecinos analizarán con lupa el nuevo gabinete, ya que no están dispuestos a permitir que les confisquen su revolución tras un mes de revuelta popular reprimida de forma sangrienta en la que murieron al menos 66 personas.
El opositor histórico Moncef Marzuki ya denunció una "mascarada", una "falsa apertura" con el mantenimiento de ministros de Ben Alí. Cientos de personas se manifestaron el lunes en Túnez y en provincias para pedir la exclusión del gobierno de los políticos vinculados al antiguo régimen y a su partido, la Asamblea Constitucional Democrática (RCD). El lunes no estuvo marcado por enfrentamientos entre francotiradores y las fuerzas de seguridad en Túnez, como la víspera, pero pocos comercios osaron abrir las puertas en el centro de la capital.
El general Rachid Ammar, jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra. (Foto: OTAN)