Muere Christopher Hitchens, abogado del diablo, provocador y "dios" de los ateos
Mutó de la izquierda a la derecha, de antiimperialista a defensor de Bush. Su feroz ataque a la Madre Teresa y a Kissinger le dieron fama mundial. Polémico, de pluma cargada de ironía y lengua viperina, cautivó a tanta gente como a la que ofendió.
DE UN CÁNCER A LOS 62 AÑOS
Hitchens falleció de cáncer de esófago a los 62 años. (Foto: Youtube)
Mutó de la izquierda a la derecha, de antiimperialista a defensor de George W. Bush. Su feroz ataque a la Madre Teresa y a Henri Kissinger le dieron fama mundial. Polémico, de pluma cargada de ironía y lengua viperina, cautivó a tanta gente como a la que ofendió.
El periodista y escritor británico, Christopher Hitchens, que hizo del ateísmo una forma de vida con libros como Dios no existe y Dios no es bueno, y famoso por polemizar sobre diversos temas y personas, desde la realeza británica, la Madre Teresa hasta Henry Kissinger, falleció en Houston, Estados Unidos, a los 62 años, tras una larga lucha contra un cáncer de esófago. Nunca creyó en el más allá, en que Dios le estaría esperando. Y lo mantuvo hasta el último soplo de vida. En la recta final de su enfermedad incluso prescindió en la medida de lo posible de todo lo que los médicos le ofrecían para paliar su dolor.
En 2010 se publicó su autobiografía Hitch-22 que comenzaba precisamente con el anuncio de su muerte. Hitchens, alcanzó gran éxito con su prosa elegante, brillante, y sus puntos de vista tajantes... y también arrogantes. Durante casi 20 años trabajó para la revista Vanity Fair , que lo describió como "un crítico incomparable, un retórico magistral, un exaltado sabio y un bon vivant sin culpas". También escribió, entre otros para The New York Times Review of Books, The Times Literary Supplement y National Geographic.
En Estados Unidos era frencuente verle en televisión y daba gusto escuchar defender sus ideas en su impecable inglés británico, aunque no se estuviera en absoluto de acuerdo con el contenido de sus palabras. Las Misioneras de la Caridad de la India han recordado, tras conocer la muerte de Hitchens, que el escritor ofendió a tanta gente como a la que cautivó, pero afirmó que rezaría por su alma a pesar de la agresiva postura de la que hizo gala contra la Madre Teresa de Calcuta, a quien llamó "oportunista política, amiga de dictadores" y a quien culpó de haber contribuido a la miseria de los pobres con su oposición a la píldora y el aborto. El libro La posición del misionero, no traducido al español, fue un ataque en todos los frentes contra la Madre Teresa y le hizo conocido a nivel mundial.
Pero no fue su única víctima famosa. Hitchens también criticó duramente a Henry Kissinger, a quien calificó de criminal de guerra por su "política asesina" en Vietnam, Chile y Bangladesh y para quien pidió la cárcel. Curiosamente, respaldó a Margaret Thatcher cuando respondió en 1982 al intento argentino de retomar las islas Malvinas.
Después, tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 se convirtió en un apasionado patriota estadounidense, nacionalidad que obtuvo después de vivir en el país desde los años setenta. Manifestó públicamente que ya no era de izquierdas y pasó a respaldar a George W. Bush, su política exterior intervencionista y la guerra de Irak. En realidad la "mutación" tampoco fue tan grande. Hitchens siempre consideró a Osama Bin Laden y a Al-Qaeda como a unos reaccionarios obscuros contra los que sólo se podía luchar utilizando las armas. Y consideró la guerra de Irak como una guerra antifascista.
Leyendo atentamente su biografía queda patente que Hitchens nunca fue un pacifista. Y también destaca su inmenso amor por la literatura nacida cuando un profesor le regaló dos libros, uno de Evelyn Waugh y otro de P.G. Wodehouse con una nota "lee esto". Estas lecturas le dejaron una profundas huellas y le convirtieron en uno de los escritores de estilo más elegante en lengua inglesa.
Salman Rushdie, al que defendió cuando el régimen iraní de Jomeini lo condenó a muerte por considerar blasfemo para el islam su libro Los versos satánicos , lo despidió con un sentido "adiós, mi querido amigo. Una gran voz ha quedado en silencio. Un gran corazón se ha parado". Pese a su pluma muchas veces destructiva, cargada de ironía y frialdad, y su lengua viperina hacia quienes despreciaba, "Hitch"era un hombre afable, buen amigo de sus amigos.