El Gobierno de Sebastián Piñera recurrirá a la ley antiterrorista tras la terrible muerte de Bernard Luchsinger, un empresario agrícola de 75 años, y su esposa, Vivianne McKay, quienes murieron calcinados en Vilcún, Región de la Araucanía, la zona del conflicto mapuche.
Piñera anunció en Temuco que se reforzarán las medidas de seguridad en la Región de La Araucanía. El presidente suspendió su agenda y coordinó una reunión urgente ante el ataque que acabó con la vida del empresario agrícola Werner Luchsinger y su mujer, Vivianne McKay. Piñera, afectado por la crueldad de lo sucedido, rechazó enérgicamente el episodio de violencia, odio y muerte. "Quiero expresar mi indignación por este atentado y que quede muy claro, que nadie se confunda: Este atentado afecta a todo el país y causa un daño gigantesco, por el dolor y la postergación que significa para miles de familias que quieren vivir en paz", dijo Piñera.
El presidente reafirmó que su Gobiero trabajará "para combatir este terrorismo que esta afectando a la zona". "Que quede meridianamente claro que esta lucha no es contra el pueblo mapuche, es con una minoría de violentistas y terroristas que deben ser combatidos con todo el rigor de la ley", sentenció Piñera.
Los sucesos de Vilcún
El incendio provocado destruyó por completo la vivienda habitada por el agricultor Werner Luchsinger, de 75 años, y su esposa, Vivianne Mckay, miembros de una familia de origen suizo que llegaron a tener más de 1.000 hectáreas en la zona y que había sido víctima de otros ataques.
El matrimonio, que se encontraba solo, murió completamente calcinado. Según testigos, un grupo de al menos diez encapuchados atacó de madrugada la vivienda ubicada en la localidad de Vilcún, en la Región de La Araucanía, a unos 600 km al sur de Santiago de Chile, donde se asientan la mayoría de las comunidades mapuches.
En el lugar fueron encontrados panfletos alusivos al quinto aniversario de la muerte del joven estudiante mapuche Matías Catrileo, muerto en la ocupación de otra propiedad de la familia Luchsinger en 2008. Catrileo es uno de los 13 mapuches muertos en la zona desde que estallaron, en la década de 1990, las reivindicaciones de tierras que los indígenas afirman que les pertenecen por derechos ancestrales y que hoy están en manos privadas.
El ministro del Interior, Andrés Chadwick, calificó este ataque de acto terrorista. "Estamos en presencia, una vez más, de un acto de carácter terrorista, de un acto gravísimo de atentado a la vida de dos personas que han sido todo un símbolo en la lucha por la defensa de sus tierras", aseveró Andrés Chadwick.
El presidente Piñera confirmó además que su gobierno pedirá a la Justicia perseguir este ataque por medio de la ley Antiterrorista, una severa normativa que endurece las penas.
El conflicto mapuche
Para expertos, según informaciones recogidas por Hechos de Hoy, no sólo hay una solución de seguridad. Se arrastra en la zona un pasado de violencia y disputas con posturas radicales tanto por agricultores como por mapuches convirtiendo la zona en una especie de Oeste salvaje. El periodista mapuche Pedro Cayuqueo retrató este escenario en el libro Sólo por ser indios.
Primeros habitantes de Chile y parte de Argentina, los mapuches suman hoy unos 700.000 (entre los 16,5 millones de habitantes del territorio chileno), y están concentrados en una reducida zona del sur chileno, con niveles de pobreza que duplican a los del resto de la población. El año pasado el gobierno de Piñera puso en marcha en la zona un Área de Desarrollo Indígena (ADI), que beneficia a unas 1.000 familias mapuches, miembros de 37 de las 42 comunidades originarias, con la compra de tierras y mejoras en infraestructura y en los servicios de educación y salud. Este episodio de odio y muerte va a dejar heridas y exigirá un esfiuerzo de mediación y seguridad.