El papa Francisco no permanece ajeno a la nueva Italia que está naciendo, la energía del anciano Giorgio Napolitano, y la figura de Enrico Letta, que podría cohesionar con éxito una gran coalición de las principales fuerzas de las derechas y las izquierdas, algo inédito en Roma desde 1947.
El giro que se está produciendo en Italia es importante para España, el eje latino que se formó entre Mariano Rajoy y Mario Monti, y lo que supondrá la presencia de Enrico Letta en el núcleo duro del euro, y los equilibrios entre François Hollande y Angela Merkel.
Letta debe sellar primero un acuerdo con el Pueblo de la Libertad (Pdl) de Silvio Berlusconi. Ha mantenido reuniones con los los líderes parlamentarios del Movimiento 5 Estrellas (M5E), los grillini. Con unos y con otros, ha puesto los focos sobre lo que piensa y dsea para Italia, y quiere proyectar desde el sur sobre el duro eje de Holanda y Alemania.
Letta no es un euroescéptico, todo lo contrario. Por eso defiende lo necesario en estos momentos de una Europa diferente, enfatiza la importancia de corregir políticas de austeridad, de poner en pie un sistema de protección social viable, y -lo que todavía resulta más importante- de acometer proyectos ilusionantes para la legión de críticos de Bruselas, su burocracia, y el proyecto político y económico del euro. Letta subraya, con razón, que lo fundamental es recuperar lo que representa el espíritu del programa Erasmus, tan decisivo para miles de universitarios en Europa.
El proyecto de Letta se pude asentar en los acuerdos con el PdL de Silvio Berlusconi y los centristas de Opción Cívica de Mario Monti. Es complejo lo que se está tejiendo trabajándose contrarreloj para votar la confianza en la Cámara de Diputados y en el Senado. De todo ello habló Mario Monti al papa Francisco en su despedida como hombre clave que cerró el berlusconismo pero cuyos escombros acabaron a la vez por tumbarle.
Letta, si lo logra -y todo apunta a ello- devolverá a Italia el espíritu de la época fundacional tras la II Guerra Mundial y el fin de nazismo y fascismo. En la Italia liberada, democristianos, socialistas y comunistas trabajaron mano a mano. (el momento histórico entre 1945 y 1947). Después Partido Comunista y Democracia Cristiana trabajaron de forma conjunta pero si un gobierno de coalición. Letta, con su proyecto de escarbar entre lo que une, y reivindicar el coraje del sur, puede proyectar luces a derecha e izquierda que en España se deberían de observar.
Con su espíritu inquieto y lúcido, Francisco observó y escuchó lo dicho por quien es aún el primer ministro en funciones y titular de Exteriores, Mario Monti. Para el Papa, que trabaja con discreción y energía -como contó Hechos de Hoy- en la reforma profunda de la curia, es también importante la Italia que se alumbra tras la caída de Berlusconi, el trabajo eficaz y excepcional de Monti, y el experimento de gran coalición de Enrico.