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ARCHIPIÉLAGO, 15N

¿Hay futuro para Cuba si se convierte la isla en una gigantesca cárcel?



Temor de Miguel Díaz-Canel a que unidades militares y jóvenes mandos desafíen a la contrainteligencia y se adhieran a las masivas protestas. Nicolás Maduro y Daniel Ortega temen es escenario de un derrumbe de Cuba.



Hechos de Hoy / Ignacio R. Ferreiro / Actualizado 15 noviembre 2021



El levantamiento contra la dictadura ya está activado. Primero el Movimiento de San Isidro, luego el himno de Patria y ahora la llamada de Archipiélago.



La Conferencía Episcopal Cubana ha llamado también a la libertad inmediata de todos los presos políticos en Cuba. La Iglesia Católica, pieza fundamental para evitar una guerra civill y abrir la transición hacia unas elecciones libres y transparentes en Cuba. El papa Francisco, perfectamente informado en Ciudad del Vaticano, sigue la situación con informes muy precisos.

Para analistas, si cae el Partido Comunista Cubano y emerge una Junta Militar en Cuba, habrá un dominó de libertad sobre Nicaragua y Venezuela. Desde Santo Domingo, alta atención al momento político de Cuba.



La oposición convocó a una gran protesta pacífica en La Habana y en otras seis provincias, para “el cambio” y la liberación de presos políticos. La instrucción para los participantes es vestir de blanco para exigir la liberación de los presos políticos, pese a la firme prohibición de la dictadura comunista, que quiere celebrar el regreso de los niños a la escuela y de los turistas a la isla.

Durante semanas, la fecha del 15 de noviembre, conocida ya como el 15N, ha sido ampliamente discutida en redes sociales y en los hogares cubanos. Para los disidentes, es una oportunidad para marchar en las calles de Cuba, cuatro meses después de las históricas y espontáneas manifestaciones del 11 de julio.



Durante esas movilizaciones, que dejaron un muerto y decenas de heridos, 1.270 personas fueron detenidas, de las cuales 658 siguen en prisión, según la ONG de defensa de derechos humanos Cubalex.

Para la dictadura, el lunes 15 marca la vuelta a la normalidad tras meses de cierre de las fronteras del país y de las escuelas debido a la pandemia del coronavirus. También están programadas las celebraciones por el 502 aniversario de La Habana.

Cuba vive su peor crisis económica en casi 30 años. Ha generado una grave escasez de alimentos y medicinas, así como un creciente descontento social.

A diferencia de julio, aparentemente esta vez no habrá efecto sorpresa en un país con una importante presencia policial y militar que suele disuadir cualquier tentativa de manifestación.

En los últimos días, muchos disidentes, promotores de la manifestación y periodistas independientes denunciaron en redes sociales que fueron bloqueados en sus casas por agentes de la Seguridad del Estado.

En una carta publicada el domingo, unas 40 organizaciones civiles en Cuba y en el extranjero denunciaron la “ola represiva que se ha intensificado en el país contra sus promotores y los ciudadanos que se identifican con ella”.

El domingo, el dramaturgo Yunior García, de 39 años y fundador del grupo de debate político en Facebook llamado Archipiélago que organizó la manifestación, fue impedido de salir a marchar solo con una rosa blanca en la mano, como pretendía hacerlo por temor a la violencia que pudiera generarse. Durante todo el día, agentes vestidos de civiles se apostaron frente la puerta de su casa, al pie de su edificio y en la azotea para inmovilizarlo, en el populoso barrio de La Coronela, en La Habana.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, pidió  “que respete los derechos humanos de los cubanos y que les permita reunirse pacíficamente”. También instó a que se les deje “hacer uso de sus voces sin temor a represalias o violencia por parte del gobierno” y que mantenga “la conexión de internet”, en referencia a los cortes en julio pasado durante las manifestaciones y en días posteriores.

El internet móvil, que llegó a Cuba apenas a finales de 2018, revolucionó la vida cotidiana de sus habitantes, dando lugar a una sociedad civil y a una nueva generación de disidentes, entre los que están artistas, periodistas e intelectuales independientes.

Muchas cosas están cambiando en Cuba. ¿Puede que también dentro de los cuarteles? Para analistas, observadores y cuerpo diplomático acreditado en Cuba hay indicios de que existe un debate interno entre los jefes militares de más edad sobre el fin de la represión. Habría jóvenes mandos a favor de la total libertad de los presos políticos y de un modelo de transición, como sucedió en España en un proceso en el que participe la Iglesia Católica.

Pero existe a la vez un sector duro que utiliza la figura de Miguel Díaz-Canel para intensificar las acciones de represión y masiva contrainteligencia.