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DE LILO VILAPLANA

El gran valor de Plantados, una pelea cubana contra el olvido



La Cuba del futuro tendrá que agradecerle a "Plantados" la valentía de iluminar las más oscuras mazmorras del castrismo y permitirnos ver los rostros de los que de verdad merecen ser absueltos por la historia.



Camilo Venegas / Actualizado 18 marzo 2021

Cuando acabé de ver Plantados, acompañé por un rato el silencio de las montañas que me rodean. No pude dejar de seguir pensando en esa Cuba y esos cubanos que han sido negados, ignorados y vilipendiados por más de 60 años. En eso radica el gran valor de la película de Lilo Vilaplana, en mirar para un lugar al que muchos han evitado ver.

La dictadura de Cuba no asesina en plena calle, prefiere alta mar (como hizo con los hombres, mujeres y niños del remolcador 13 de Marzo) o hace que parezca un accidente (como ocurrió con Oswaldo Payá y Harold Cepero). Y antes de matar a alguien, siempre se asegura de haber asesinado primero a su reputación.

La dictadura de Cuba rara vez envía al ejército a reprimir al pueblo, prefiere disfrazar de civiles a sus tropas élites (como hizo ayer para secuestrar a Tania Bruguera). La dictadura de Cuba se niega a reconocer que en sus cárceles hay prisioneros políticos, por eso insiste en disfrazarlos de presos comunes.

Y esa es la historia de Plantados, la de esos cubanos que soportaron todo tipo de torturas y vejaciones antes de permitir que les quitaran lo único que les quedaba: su dignidad. La maquinaria de propaganda de la dictadura ha sido tan cruel como la maquinaria represiva. 

Con la misma facilidad que convirtió a asesinos en iconos, condenó a héroes al oprobio. Muy pocos jóvenes cubanos conocen a Hubert Matos, uno de los comandantes más valientes y queridos de la lucha contra Batista. Para desaparecerlo de la historia, lo borraron hasta de las fotos.

Por eso la Cuba del futuro, esa que tarde o temprano acabará llegando, tendrá que agradecerle a Plantados la valentía de iluminar las más oscuras mazmorras del castrismo y permitirnos ver los rostros de los que de verdad merecen ser absueltos por la historia.

Mientras tanto, la Cuba de hoy debe darle las gracias a Lilo Vilaplana, Juan Manuel Cao, Ángel Santiesteban, Carlos Cruz, Gilberto Reyes, Isabel Moreno, Carlos Acosta, Alberto Pujols, Grettel Trujillo y a todos los jóvenes que participaron en la película. Cada enfrentamiento a la historia oficial de la dictadura es también una pelea cubana contra el olvido.