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BACARDÍ Y BRUGAL

Sitges, el pueblo que definió la alegría de cubanos y dominicanos



La historia de Cuba y República Dominicana no se pueden contar sin mencionar a la caña de azúcar y a su hijo más alegre: el ron. Para que este último se convirtiera en un signo de la identidad fueron decisivos dos paisanos de Sitges.



Camilo Venegas / Actualizado 4 octubre 2020

La historia y la cultura de Cuba y República Dominicana no se pueden contar sin mencionar a la caña de azúcar y a su hijo más alegre: el ron. Para que este último se convirtiera en un signo de la identidad de ambas naciones, fueron decisivos los aportes de dos paisanos nacidos en Sitges.

El primero en dejar atrás su pueblo, en la costa catalana, fue Facundo Bacardí. Había nacido en 1814 y era hijo de un comerciante de vinos. Llegó a Santiago de Cuba en 1830 y ya en 1852 destilaba rones. Él mismo diseñó un alambique de cobre para lograr un alcohol de mayor suavidad.

Así nació el ron ligero de las colonias españolas (Cuba, Dominicana y Puerto Rico), tan diferente a los rones agrícolas de las colonias inglesas y francesas (Jamaica, Barbados Guadalupe, Martinica y Haití). En 1868, cuando estalló la Guerra de Independencia, llegó al oriente cubano un jovencito de apenas 18 años.

Andrés Brugal también era de Sitges y provenía de una familia que destilaba licores. Por su valentía en combate, mereció una condecoración de Alfonso XII. Ya como civil, fundó una pequeña empresa en 1888. En 1895, cuando vuelve a estallar la guerra, sus hijos conspiran junto a los cubanos.

Teniendo en cuenta de que don Andrés era un héroe, las autoridades le dieron la oportunidad de que sacara a sus hijos de Santiago de Cuba antes de tener que condenarlos al garrote vil. La primera goleta en zarpar se dirigía a Puerto Plata. Poco después, toda la familia Brugal se trasladó a la Novia del Atlántico.

Las fértiles tierras y el clima único de la costa norte dominicana inspiraron al tenaz catalán. Primero construyó un pequeño ingenio, al que llamó Cuba, y luego comenzó a destilar rones con la firme convicción de lograr el mejor posible. Para alcanzar una mayor suavidad y pureza, descartó el uso de aguardientes (típico del ron cubano). 

Sin saberlo, estaba creando el ron dominicano. Brugal se convirtió en la primera marca en usar un merengue en sus anuncios. Eso lo sembró en el corazón de los que lo compartían. Hoy los rones creados por Facundo y Andrés están entre los destilados más vendidos en los cinco continentes.

La alegría de Cuba y República Dominicana le debe gran parte de su carácter a esos dos paisanos de Sitges. Cruzaron el Atlántico sin saber a dónde iban y acabaron definiendo una manera de ser y de celebrar.

Una dictadura acabó desterrando a los rones de Bacardí. Los de Brugal son hoy grandes embajadores de la dominicanidad en las principales capitales del mundo.