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Economía

IMPAGO

Cómo recuperar su vivienda si su inquilino deja de pagar el alquiler



Desde que vence el periodo de pago de la primera mensualidad ya tendría viabilidad una demanda de desahucio.



Hechos de Hoy / UN / AGC / Actualizado 18 marzo 2020

El impago de las mensualidades por parte de los inquilinos es el principal miedo de toda persona que pone su vivienda en alquiler. Ante esta particular situación que ningún arrendador desea es primordial no perder los nervios y seguir cuidadosamente las pautas marcadas por los especialistas, pues de lo contrario puede ser muy complicado recuperar su vivienda a corto plazo.

Existen distintos métodos para intentar resolver este entuerto y el abanico de posibles soluciones es amplio y diverso. En líneas generales, se busca agotar la vía diplomática y alcanzar un acuerdo amistoso donde el habitante salde sus deudas de buena manera y ponga fin al problema para poder permanecer en el inmueble.

Si finalmente no se diera este acuerdo inicial se estaría produciendo un incumplimiento de contrato que podría llevar al arrendador a emprender acciones legales en busca de una resolución que proteja sus derechos. De esta forma y si el ocupante se negara a abandonar la vivienda, se iniciaría un proceso de desahucio por impago de alquiler.

¿Cuál es el primer paso para recuperar la vivienda?

Como gestor de la plataforma desahucioinquilinos.es, Eduardo Fernández-Fígares conoce muy bien cuál es el modus operandi en este tipo de situaciones. Él explica que “son dos procesos en uno” y recalca la importancia de “contactar con un abogado y procurador para que presenten la demanda de desahucio, ya que sin la firma de ambos profesionales la demanda no se admite a trámite”.

Más adelante analiza esa dualidad necesaria para dar el primer paso y cita “el proceso declarativo, con el que pedimos al juez que debido al impago ocurrido declare terminado el contrato de arrendamiento y ordene el desalojo; y la fase ejecutiva, donde se lleva a cabo el desahucio si el inquilino no obedece voluntariamente”.

Comunicación al inquilino

A continuación se debe comunicar al inquilino el hecho extintivo de la relación contractual. Para enviar este mensaje, José Simarro de Simarro Abogados recomienda “algún medio que certifique el envío y el contenido de la comunicación” y nombra ejemplos como “el conocido Burofax o el correo electrónico certificado Buromail”

No obstante, recalca que “es muy importante conceder el plazo previsto legalmente para el abono y conocer las consecuencias de su no realización”. Ya que si el inquilino no devolviera la cantidad adeudada, no podría utilizar en el procedimiento judicial la facultad de enervación, que dejaría sin efecto la resolución del contrato.

La enervación del desahucio es un derecho excepcional que concede al inquilino la opción de consignar la cantidad adeudada y así poner fin al juicio por desahucio. Sólo se puede utilizar en una ocasión y permite mantener la vigencia del contrato y por ende la estancia del inquilino en el inmueble.

Errores que evitar durante el proceso

Fernández-Fígares reconoce que “uno de los errores más frecuentes antes del procedimiento es escribirse cosas con el inquilino que posteriormente pueden volverse en contra en el proceso de desahucio”. 

Por ejemplo, imaginen que el dueño le manda un mensaje al habitante concediendo un periodo de pago de la deuda de 60 días y a los tres días se arrepiente y se plantea poner una demanda. Automáticamente se vería obligado a respetar el plazo concedido anteriormente y no podría iniciar los trámites legales.

Es por ello por lo que los especialistas recomiendan dejar de escribirse con el inquilino y delegar en su abogado para no entorpecer en el proceso. Esto además servirá para aprovechar el tiempo y acelerar los trámites ya que como comenta José Simarro, “un mes que transcurre sin recuperar la posesión es un mes que dejan de percibir su mera tenencia o los ingresos que la propiedad genera”.

Generalmente, el tiempo de espera para recuperar la vivienda si el inquilino no otorga facilidades y se opone a su desalojo suele ser de unos seis meses. Por lo que también recomiendan tener paciencia ya que no siempre es cierto que el proceso es muy breve.