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España

HUMILLAR A LAS VÍCTIMAS

Indignación por el homenaje en Hernani al etarra Baldo, asesino de guardias civiles



Cohetes, bengalas y gritos de júbilo. Indignación por el homenaje en Oñate y Hernani a los etarras Ugarte y Baldo. Honores para asesino de inocentes y guardia civiles, y secuestrador de Ortega Lara.



Hechos de Hoy / G. Lucko / Actualizado 29 julio 2019

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Ya está bien. ¿Hasta cuándo debemos soportar la burla? ¿Cuánto va a durar el engaño? ¿Es tolerable toda equidistancia? ¿Cuándo va terminar el desprecio a la verdad, a la vida y a las víctimas? Estamos hablando de más de 800 muertos, 2.600 heridos, y de viudas y huérfanos. Estamos hablando también de cuantiosas pérdidas económicas y del daño a la paz.



Ya está bien, etarras. Ya se acabó vuestra hora. Y lejos, muy lejos de un homenaje merecéis la cárcel impuesta por tribunales justos dentro de una Justicia garantista,  con base en una legislación penal de extrema generosidad y de un régimen de prisiones que ha favorecido vuestra vida frente a la de otros presos. Merecéis también que, cumplida la pena, una sociedad no cargue contra vosotros, sino que  busque una convivencia en paz. Pero eso no va a poder ser si vosotros y los que os siguen atormentáis con insolencia a los que ya matasteis, heristeis o secuestrasteis. No, así nunca.

Echarse a la espalda el dolor y la angustia provocada alevosamente no es algo que vayamos a soportar, ni siquiera de Bildu o cualquier otra franquicia política de vuestra criminal estirpe.

Ya está bien, PNV. Partido de doble baraja. De asaltos al poder “de nube en nube”, de cupo en cupo. De mantener comisiones de Derechos Humanos metiendo en el mismo saco a la banda terroristas, a sus victimas y a los Cuerpos Seguridad de la nación, con el sarcasmo hiriente de poner a presidirlo a Josu Ternera. Esos etarras mataron personas inocentes. Haced el favor de no tergiversar la verdad. Haced el favor de reconoceros a vosotros mismos como eximidos – por gracia del comité ejecutivo de ETA – de los estragos y asesinatos que en otros no dejaron de perpetrar. Guardaos – al menos en esto – vuestra hipocresía y afán espurio de ganancia. No, así nunca. De esto no podéis sacar beneficio, no podéis haceros pasar por personas de paz como Pilatos ante la muerte de tanta personas inocentes. Dejad, siquiera ahora, que llueva vuestro silencio.

Ya está bien, Partido Socialista de Euskadi, Partido Socialista de Navarra. ¿Cómo es posible que no se os rompa el corazón ante la burla continuada que están haciendo de las víctimas, también de las de vuestro partido? Es retórica la pregunta, obviamente. Pues para que se rompa algo hay que tenerlo. Y cuando el Gobierno de España estaba presidido por José Luis Rodríguez Zapatero no sólo no frenasteis su acercamiento a los verdugos, no sólo abandonasteis los mejores derechos de la víctimas, sino que contribuisteis a subir al pódium de los “pacifistas” a Arnaldo Otegui. En los cementerios vascos debe estar hirviendo desde entonces la helada sangre de los socialistas Enrique Casas, Maite Torrano, y Enrique Múgica Herzog. No, así nunca.

Llegar al poder de Navarra por la “misericordia” de Bildu, es una ignominia que daña a Bildu poco menos que a vosotros, socialistas hipócritas de Navarra. No sabemos que específico lugar del Infierno se reserva a los que fornican con el estandarte del hacha y la serpiente, pero es seguro que la naturaleza humana, toda Naturaleza, no perdona nunca. Mirad antes vuestra conciencia y más adelante los votos. Ved lo que importa.

Ya está bien, ministro del Interior. No es la primera vez y lo sabes de sobra. Peor aún: lo sabías con mucho tiempo de antelación y no hiciste nada. Se rinde homenaje a un etarra al volver al pueblo. Se le vitorea por la calle en un alarde de flamear de banderas, extensión de pancartas y arder de bengalas  - fatuo fuego nazi – y todo lo que tienes que decir es nada. Nada de nada. Nada de fuste. Tú, ministro, que juzgaste estos crímenes cuando vestías toga, ¿no cayeron sobre las blancas puntillas de tus puñetas las gotas de sangre que exudaban las pruebas? ¿No remueven tus delicadas entrañas los ahogos de las familias? ¿De verdad que no sientes la falta de aire del zulo de Ortega Lara? No, así nunca.

La dignidad de ministro no está en llamar fascistas y señalar a los que aman la paz para ahora ponerse de perfil porque ya esas familias son agua pasada. Serán agua pasada para ti, pero son sangre presente derramada de personas inocentes. Sí, y también lo sabes, entre ellos magistrados o fiscales: Francisco Javier Mateu Cánoves, Carmen Tagle o Francisco Tomás y Valiente.

Ya está bien, Gobierno en funciones. Basta ya, Gobierno “que hace cosas”, las cosas que pueden servir para dopar unas elecciones, pero inútiles para poner a España a la altura a la que un gobierno decente, honrado, ético y amador de su pueblo debe aspirar. Sí, tendrás razón Gobierno en funciones, en recordarme que habéis presentado una denuncia por el homenaje. Homenaje sorpresa, ¿verdad? Te digo lo que más arriba digo al ministro. Pero déjame que te diga más: no manosees la Historia.

¿Quieres exhumar cadáveres de hace 50, 60, 70 años? Bien si así lo ves. Pero si amas la paz, si no quieres que las victimas estén junto al verdugo, exhuma antes a los muertos asesinados por ETA, tráelos a la plaza pública y humíllate ante un coraje, el de ellos y que a ti te falta, para llamar las cosas por su nombre, para evitar más homenajes a asesinos, para dejar de mendigar el voto de Bildu y de los que son más amigos de los que matan y secuestran que de los asesinados y secuestrados.

Ya está bien, Pedro Sánchez. No tengo nada que decirte que no hayas podido leer en los párrafos anteriores. Aplícate el cuento, porque cuento no te falta. Responsabilidad tampoco si continua la escalada de honras a la deshonra. No, así nunca. Con la boca cerrada ante los nacionalistas y herederos de ETA, no serás presidente. Al menos no el presidente que España pueda aceptar sin desgarro. Puedes, debes evitar que los enemigos de tu patria, de nuestra patria, se mofen de todo lo más sagrado. Con sus votos nunca. Ya basta. Puedes subir el salario mínimo, pero no puedes acabar siendo el presidente de la dignidad mínima.

Ya está bien, españoles. Es hora de una España justa, en paz y con principios. La sangre inocente es deudora de nuestra piedad y de nuestra defensa.