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UN TRATAMIENTO COMÚN

Diabetes tipo 2, más cerca que nunca del protocolo de talla única para todos



Además de allanar el camino a subtipos clínicamente útiles, el trabajo arroja luz sobre la fisiopatología diversa de la diabetes tipo 2 y ofrece un modelo para desentrañar la heterogeneidad de otras enfermedades.



Hechos de Hoy / Carmen Rodríguez Campos / Actualizado 27 septiembre 2018

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La mayoría de los pacientes diagnosticados con diabetes tipo 2 son tratados con un protocolo de talla única para todos que no se adapta a la fisiología de cada persona y puede dejar muchos casos tratados de manera inadecuada.

Un nuevo estudio realizado por científicos del Instituto Broad, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) y la Universidad de Harvard, y el Hospital General de Massachusetts, en Estados Unidos, indica que los cambios genéticos heredados pueden ser la base de la variabilidad observada entre los pacientes en la clínica, con varios procesos fisiopatológicos que pueden conducir a niveles altos de azúcar en sangre y sus consecuencias.

Al analizar los datos genómicos con una herramienta computacional que incorpora la complejidad genética, los científicos identificaron cinco grupos distintos de sitios de ADN que parecen conducir diferentes formas de la enfermedad de maneras únicas.

El trabajo, que se publica en Plos Medicine, representa un primer paso hacia el uso de la genética para identificar subtipos de diabetes tipo 2, lo que podría ayudar a los médicos a prescribir intervenciones dirigidas a la causa de la enfermedad, en lugar de solo los síntomas.

“Cuando tratamos la diabetes tipo 2 tenemos alrededor de una docena de medicamentos que podemos usar pero, después de comenzar con el algoritmo estándar, es principalmente prueba y error”, señala el autor principal, José Florez, endocrinólogo del Hospital General de Massachusetts.

“Necesitamos un enfoque más granular que aborde los muchos procesos moleculares diferentes que conducen a niveles altos de azúcar en sangre”, añade.

Se sabe que la diabetes tipo 2 puede agruparse ampliamente en casos impulsados por la incapacidad de las células beta pancreáticas para producir suficiente insulina, conocida como deficiencia de insulina, o por la incapacidad de los tejidos hepáticos, musculares o grasos para usar la insulina adecuadamente, conocida como resistencia a la insulina. 

La investigación anterior intentó definir más subtipos de diabetes tipo 2 basándose en indicadores como la función de las células beta, la resistencia a la insulina o el índice de masa corporal, pero esos rasgos pueden variar mucho a lo largo de la vida y durante el curso de la enfermedad.

Las diferencias genéticas heredadas están presentes en el momento del nacimiento, por lo que un método más fiable sería crear subtipos basados en variaciones de ADN que se hayan asociado con el riesgo de diabetes en estudios genéticos a gran escala.

Estas variaciones se pueden reunir en grupos según cómo afectan los rasgos relacionados con la diabetes; por ejemplo, es probable que los cambios genéticos relacionados con niveles elevados de triglicéridos funcionen a través de los mismos procesos biológicos.

Los primeros esfuerzos por hacerlo utilizaron un enfoque de agrupamiento duro, en el que cada variación genética se asignó a un solo grupo. Sin embargo, eso no produjo patrones que tuvieran sentido biológico. 

 La endocrinóloga del Hospital General de Massachusetts Miriam Udler, investigador posdoctoral en el laboratorio de Florez, tomó otro enfoque. Se asoció con Gaddy Getz y Jaegil Kim, del equipo de Broad’s Cancer Genomics, para aplicar un enfoque de ‘agrupamiento suave’ conocido como factorización bayesiana no negativa de la matriz, que permite que cada variante se agrupe en más de un grupo.

El nuevo trabajo reveló cinco grupos de variantes genéticas que se distinguen por distintos procesos celulares subyacentes, dentro de las principales divisiones existentes de la enfermedad resistente a la insulina y deficiente en insulina.

Dos de estos grupos contienen variantes que sugieren que las células beta no funcionan correctamente, pero que difieren en sus efectos sobre los niveles del precursor de insulina, la proinsulina.Los resultados parecen reflejar parte de la diversidad observada por los endocrinólogos en la clínica.

Por ejemplo, las personas con una puntuación alta en el grupo similar a la lipodistrofia serían más delgadas que el promedio, pero tienen diabetes resistente a la insulina, similar a un tipo raro de diabetes en la que se acumula grasa en el hígado, que es un proceso fundamentalmente diferente de la resistencia a la insulina que resulta de la obesidad.