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EL ÉXITO NUNCA ES ACCIDENTAL

La mejor versión de Tiger Woods en el PGA Championship



Jon Rahm (-9) una gran vuelta. Rafa Cabrera Bello (-3) no se rinde. Pero los mejores no dejan sitio en primera. Y un Brooks Koepka se subía al tren del éxito. Todo es posible en el Bellerive CC en San Luis.



José Ángel Domínguez Calatayud / Actualizado 12 agosto 2018

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El estadounidense Brooks Koepka (-12) ha tomado el liderato del PGA Championship y el español Jon Rahm (-9) se sitúa a tres golpes del líder. Koepka está a dos golpes del australiano Adam Scott (-10) y tres del español y sus compatriotas Rickie Fowler (-9) y Gary Woodland (-9). A tan solo un golpe de Rahm está el estadounidense Tiger Woods (-8). Pero vayamos por partes.

“El éxito nunca es accidental”. La frase es de Jack Dorsey, cofundador y CEO de Twitter y fundador y Director Ejecutivo de Square, empresa de pagos mediante móvil. Quizás usted no conozca Square, pero seguro que usa Twitter con asiduidad.

El único motivo de traer a este texto de golf al fundador de Twitter es que nació en San Luis, la ciudad donde se está jugando el PGA Championship. Pero una vez agarrado ese nabo por esta hoja, me ha parecido que el personaje tiene mucho que ver con lo que está ocurriendo en Bellerive Country Club y esa exclamación es ideal.

Desde luego la frase sobre el éxito – “Success never is accidental” – es inspiradora para el golf y la vida. Quienes esperan un golpe de suerte para hacer un recorrido vital o de golf no lo lograrán. La frase, un corto mensaje como los de Twitter, nos habla sin decirlo de cuatros “pes” que preceden y sostienen una carrera exitosa: preparación, persistencia, programación y pulsiones de voluntad mantenidas en el tiempo.

Suerte no es hacer un eagle desde ciento treinta yardas, sino cumplir el hándicap 28 no jugando más que 9 hoyos el fin de semana. Accidental no es ganar el PGA Championship un profesional con talento y y miles de horas de entrenamiento con buenos maestros. Accidental, ocasional, milagro si quieren, es que lo gane uno que juega unos pocos torneos al año.

Y sin embargo Jack Dorsey aboga por la simplicidad, aunque advierte: “es realmente complejo hacer algo simple”. ¡Que nos lo digan a nosotros, golfistas, que nos enredamos con el swing!, sencillo movimiento que tiene la sorprendente capacidad de volverse enrevesado hasta la desesperación.

Acaso nos falte descifrar lo que el cofundador de Twitter sugiere al aconsejar: “haga que cada detalle sea perfecto y, para perfeccionar, limite el número de detalles”.

Debe ser algo parecido a lo que Julián, compañero de golf, me dijo tras verme perpetrar un golpe con mi driver: “compañero, haces el swing mucho más difícil de lo que es”.

Viendo el PGA Championship en su tercera jornada – en horario retrasado por tormenta del día anterior, como mandan los cánones del Circuito Americano – podemos apreciar lo bien que aplican los principios de Dorsey al golf los mejores profesionales.

Los favoritos de los Fantasy Sports estaban en los primeros puestos. Y algunos con exhibición, como un espectacular Tiger Woods que hizo cinco birdies en los nueve primeros hoyos subiendo 14 puestos en la clasificación con respecto al viernes y más de 40 si miramos al jueves.

Pasados los nueve primeros hoyos no había en el Top 10 de este último major del año ningún extraño: Brooks Koepka, Gary Woodland, Rickie Fowler, Kevin Kisner, Justin Thomas, Shane Lowry, Adam Scott, Charl Schwartzel

Lo único que faltaban eran españoles. Además de la debacle de Jorge Campillo (+12) y de Sergio García (+1), que no pasaron el corte, ni Adrián Otaegui, ni Rafa Cabrera Bello, ni Jon Rahm tenían gas para subir su juego a las nubes donde se negociaban los partidos estelares del domingo.

Y el campo, con greens receptivos y el clima benigno del sábado estaba para hacerle buenos resultados. Para entender la falta de mejores resultado habría que ir al desconocimiento del campo y a la parte mental del juego, más tensa, más difícil ante el excelente juego de los mejores.

Ha sido un día excepcional para algunos profesionales que eran inesperados. No sólo para Tiger Woods, sino también para ese australiano que ha vuelto al putt escoba, Adam Scott. Qué bien; con cuánta confianza ha jugado.

Pero había este sábado un recodo de sorpresa para Brooks Koepka. No porque no sea bueno: es magnífico. Sino porque la valentía y decisión que ha puesto en sus golpes pueden darle un domingo de gloria que pocos auguraban.

Jack Dorsey, el fundador de Twitter al que citábamos al principio tenía una receta para este mundo siempre sorprendente, en rápida espiral de cambios: “"Espere lo inesperado. Y siempre que sea posible, sea usted lo inesperado”. Podríamos repetírselo a nuestro jugador preferido para este domingo.

Lo que parece es que Brooks Koepka ha decido que ese sea su lema: esperen lo inesperado.

¿Un resurgir de un Tigre victorioso? ¿Una pasada de alguien de atrás? ¿Un silencioso triunfo de los que no han dicho la última palabra?

Quedarán 18 hoyos para terminar. No es la Batalla de la Termopilas pero es un deportivo combate de unas cuantas horas que jugadores que no regalan nada encaran como pasión. El domingo no es día para distraerse.