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IDAS Y VENIDAS

El intercambio, una comedia de excesos con Pepón Nieto y Hugo Silva



Natalia Roig y Rossy de Palma interpretan los roles femeninos de la película de Ignacio Nacho, en esta historia de intercambios de pareja con una gran influencia del teatro en la pantalla.



Rick Blaine / Actualizado 1 junio 2018

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El intercambio
supone la primera comedia en la carrera del polifacético realizador Ignacio Nacho y una adaptación de un texto del propio Nacho que el director Juan José Alfonso llevó a los escenarios madrileños, hace poco más de dos años. 

La premisa argumental es muy sencilla: una mujer le regala a su marido un intercambio de parejas por sus quince años de casados y lo que parecía ser una noche normal de experimentación se irá convirtiendo en una sucesión de escenas descabelladas, al descubrir que la pareja con la que habían quedado no es la que decía ser.

Con ambas parejas de protagonistas, El intercambio confronta a polos opuestos: un matrimonio cómodamente apalancado en la rutina y que parece no tener nada en común versus una pareja liberal y abierta, en la que él es un adonis que todo lo hace bien y ella, una mujer que no pasa desapercibida por lo estrambótica y desinhibida que es. 

Cuando los personajes se conocen, se dan muchos tópicos de pareja, sobre todo en los roles masculinos y femeninos.  Se ofrece así una dinámica entre Jaime y Eva que resulta totalmente bobalicona. 

Además, la elección de Pepón Nieto como personaje protagonista masculino no ayuda demasiado a potenciar los recursos cómicos. Por su parte, Natalia Roig sí que consigue pillarle la faceta cómica a su personaje en mayor medida, aunque Eva se quede también en un papel lánguido y poco apetecible en boca del espectador.

Por el contrario, Domina representa el exceso que suele acompañar a Rossy de Palma en la ficción por sus rasgos físicos. A su personaje se le puede ver desatado, defendiendo una interpretación loca y estrambótica.  

Durante todo el metraje llama la atención la clara influencia teatral. Los personajes están permanentemente en un piso, a excepción de la primera secuencia que sucede en un coche, acentuando así el aislamiento al que se tienen que someter. Desde que el matrimonio formado por Pepón Nieto y Natalia Roig entra por la puerta, todo pasa a ser fruto casi de una película de ciencia ficción.