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LA JEFA

Erika Choperena, el talismán que enamoró a Antoine Griezmann



Antoine Griezmann y Erika Choperena se convirtieron en padres en abril de 2016 de una niña, Mia. Se casaron en junio del año siguiente en Toledo y desde entonces son uña y carne.



Hechos de Hoy / Olvido Rita Ferreiró / Actualizado 17 mayo 2018

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Si algo puede tener claro Antoine Griezmann es que fans no le faltan. Eso sí, la primera en su lista de fanáticas es Erika Choperena que se convirtió en el principal rostro que aplaudió cada uno de los goles que marcó en la final de la Europa League, celebrada el miércoles en Lyon. 

Choperena es su esposa. Se conocieron cuando él era aún una promesa del fútbol y ella, una joven de Vera de Bidasoa (Navarra) un año menor que estudiaba Pedagogía en San Sebastián.

Coincidieron en la residencia en la que comía con el equipo. Se enamoró de ella nada más verla pero tardó un año en conquistarla. "Me ha hecho mejor dentro del campo y fuera", reconoció Griezmann en una entrevista.

Antoine Griezmann y Erika Choperena se convirtieron en padres en abril de 2016 de una niña, Mia. Contrajeron matrimonio el siguiente año en toledo. Después de diez años juntos, la pareja sigue mostrándose cómplice y enamorada.
 
Una semana antes de dar el "sí quiero", Griezmann concedió una entrevista a Icon en la que, entre muchos temas, reveló porqué para él Erika es "la jefa". "Porque es la que me lleva todo. Hay obras en casa y es ella la que lo maneja todo, los papeles de la casa, del club… Yo me olvido del papeleo. Así solo pienso en el fútbol. Y eso me viene muy bien", indicó. 

"Antes la niña tenía cólico y dormía mal por las noches. Mi jefa se encargaba de ella y yo me iba a otro cuarto para poder descansar para el partido. Ahora dormimos los tres juntos. Y si se despierta voy yo a darle el chupete", comentó el jugador.

Pero en esta entrevista, Griezmann también reveló que hay algo en lo que Erika es la "jefa": en sus cambios de look. "A veces me puede sugerir algo. O me prepara un conjunto en la cama y me lo pongo. Depende. Sobre el pelo no suelo preguntarle. Al principio no le gustaba nada, pero luego se acostumbró. Solo el 50% de las veces le hago caso", indicó.