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EL CASO LEXI THOMPSON

La USGA y R&A terminarán con las denuncias de telespectadores



Son las máximas autoridades regulatorias del Golf, la USGA para Estados Unidos de América y la Royal & Ancient para el resto del mundo.



José Ángel Domínguez Calatayud / Actualizado 17 diciembre 2017

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Ya hemos escrito de esto con anterioridad. Ya dijimos cuán injusto nos parece que un golfista profesional sea sancionado a partir de una denuncia de un telespectador. Ya hemos dejado claro nuestra rechazo a los chivatos. Por muchos motivos. Por ética. Por moral profunda: por la moral inexcusable de La Ley del Patio.

La Ley del Patio es lo que se llamaría, con el pedante discurso político actual, una norma transversal. Es decir rige tanto en Eton College, en el Colegio Tajamar como en el IES Oretania de Linares o en el Lycée Victor-Hugo (París).

Y ¿cuál es la Primera Ley del Patio? No chivarse. Quienes, jóvenes como el que esto escribe, vieron los dibujos “La banda del Patio” (Recess en su título original) comprenderán bien lo que digo. ¡Qué odioso se nos hizo Randall, que continuamente denunciaba a Miss Finster las travesuras de la Banda!

Ejercer de soplón de patio de colegio es algo abyecto. Pero el colmo de tan baja conducta acabó por llegar a las limpias aguas del golf. Y últimamente cualquier gañan harto de cervezas viendo Movistar Golf en su sala de estar puede acabar con cualquier carrera golfística de otro.

El último chivatazo televisivo lo sufrió Lexi Thompson en el  Anna Inspiration: terminaba de jugar el domingo el hoyo 12 líder por dos golpes cuando se le acerca una arbitro que le comunica que se le iban a imponer cuatro golpes de penalidad. Los hechos los narraba entonces Tengolf: “Un espectador anónimo… llamó para comunicar que había visto algo raro el sábado en el hoyo 17. Desde su puntos de vista, Lexi se había equivocado al reponer su bola en el green antes de patear para acabar el hoyo. Los árbitros comprobaron que fue así y le impusieron el castigo de dos golpes de penalidad por jugar la bola desde no debía y otros dos por firmar mal la tarjeta”.

Lexi salió llorando del tee del hoyo 13, asegurando que por su parte ni se había dado cuenta, ni había intención de infringir regla alguna. Pudo remontar tres golpes con su juego ene los siguientes hoyos pero perdió el torneo. Y todo por un chivatazo de un sujeto que a su mal pelaje de escrupuloso haragán de sofá y cerveza añadía el de de soplón.

¡Un horror!, como me dijo mi prima Margarita que no conoce la Ley del Patio ni falta que le hace; ella sabe que el golf es de gente distinguida que no va por ahí señalando con el dedo a nadie. “que costumbre tan fea y ordinaria”, añadió entonces la más bella criatura que haya posado pie en un fairway.

Ahora nos enteramos por el Chicago Tribune de 11 de diciembre que podría entrar en vigor en enero una norma según la cuál “los jugadores ya no recibirán una penalización de dos golpes por presentar una puntuación incorrecta en los casos en que no estén enterados de violaciones a las reglas al momento de firmar sus tarjetas”.

Pero el meollo de la cuestión está en que la alta autoridad del golf pretende que “sólo el video del telecast (el de la Unidad televisiva desplazada al torneo) - no de móviles ni de otros dispositivos de video de los aficionados - podrá ser usado como evidencia de una falta. Señalaron además que dificultarían que los aficionados puedan denunciar una violación a las reglas que hayan creído detectar por televisión”.

Ya veremos cómo termina todo, pero justo cuando va a introducirse video-arbitraje en el fútbol parece un momento fenomenal para devolver al golf su prístina dignidad sin contagios del esnobismo tecnológico.

Señores, el golf es un deporte de caballeros y de damas. Al jugador o jugadora le corresponde su propio arbitraje. Tiene, además, un compañero competidor que ejerce de marcador. Eso es suficiente para advertir y corregir errores. Y para equivocaciones mayores existen en los torneos profesionales árbitros que cubren el recorrido.

Si la USGA y el R&A toman una sabia decisión conseguiremos preservar el medioambiente propio del noble juego del golf y regresar a su natural desarrollo: el golf se juega en el campo, se juega al aire libre y se juega sin paradas para investigaciones forenses. Golf es competición, deportividad, campo verde, lealtad, aire puro y juego limpio.
El premio al chivato es el vacío. Deben vaciarse de eficacia las denuncias con origen en telespectador.