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DILEMA DE RAJOY

Convocar en el mismo día comicios generales y autonómicos en Cataluña



Martes 10 crítico con fuga masiva de empresas de Cataluña y decisión de PDeCAT y ERC de culminar el asalto a la legalidad y la Constitución con la apertura de un proceso constituyente.



Lola Paredes / Actualizado 9 octubre 2017

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Carles Puigdemont proclama este martes 10, en un mensaje al Parlamento de Cataluña sin votación, la República de Cataluña. Es decir, la independencia de Cataluña.

La decisión está tomada. Es una respuesta en firme al Rey. El PDeCAT (la derecha nacionalista independentista) y ERC (la izquierda independentista), las dos fuerzas que forman el Gobierno de la Generalitat, han decidido responder al Rey Felipe VI con la proclamación de la independencia en base a los resultados del referéndum ilegal del 1 de octubre.

La estrategia de Carles Puigdemont y Oriol Junqueras busca debilitar (y derribar) al Gobierno de Mariano Rajoy, crear confusión y abrir una crisis total, política y económica. Carles Puigdemont ultimó el lunes 9 una declaración de independencia con proceso constituyente para Cataluña. La proclamación de la independencia la quiere acompañar el PDeCAT apostando a la vez por abrir un diálogo urgente y subrayando la necesidad de buscar una mediación.

La intervención de este martes 10 de Carles Puigdemont es sobre todo una respuesta al Rey Felipe VI de rechazo total a su mensaje. Conviene recordar sus palabras.



Mariano Rajoy llega al momento dramático de su carrera política, su liderazgo al frente del Gobierno y del Consejo de Ministros, y su peso político en el Partido Popular (PP).

Antes de llegar a este martes 10, en los últimos días, ha hecho declaraciones a la Agencia Efe y al diario El País, ha despachado con sus colaboradores inmediatos, ha escuchado muchas opiniones de personas muy diferentes. Y, por supuesto, ha mantenido y mantiene informado al Rey.

Sabe muy bien que está en juego todo. Y que el momento es más dramático y decisivo que cuando estuvo la prima de riesgo al borde de los 700 puntos. Si no acierta plenamente en sus decisiones, del conflicto político en Cataluña se pasará a una crisis de seguridad y orden público que alarma en el G-4 (el grupo al que pertenece España con Francia, Alemania e Italia en la Unión Europea).

Mariano Rajoy sabe que está todo dicho. Admite sus errores y su tremenda soledad. La cuestión no es el debate sobre un determinado artículo de la Constitución. No ignora que el mandato del Rey tiene una doble proyección: preservar las instituciones catalanas y restablecer el orden constitucional.

Entre todos los papeles que están en su mesa, uno apunta a una doble convocatoria electoral en la misma fecha: elecciones en España (y no en el Estado), y en la comunidad autónoma de Cataluña. Elecciones generales anticipadas y elecciones autonómicas. En cualquier caso, la solución en Cataluña pasa por unas elecciones autonómicas. Pero se trata justo de lo que no quiere el PDeCAT, que podría derrumbarse y casi desaparecer. Ni tampoco ERC, que se arriesga a dejar de ser primera fuerza de Cataluña. El futuro político de Mariano Rajoy puede ser incierto. El de Carles Puigdemont y Oriol Junqueras, aún más.