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LA HIERBA VERDE Y LA SANGRE ROJA

Kevin Kisner y Hideki Matsuyama, líderes en el 99º PGA Championship



Jon Rahm ha sido el único español que ha salvado el corte en la segunda jornada del Campeonato de la PGA, último "major" de la temporada que se está disputando en Quail Hollow.



José Ángel Domínguez Calatayud / Actualizado 12 agosto 2017

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El PGA Championship, cuarto y último major de la temporada se juega en Quail Hollow, en el estado de Carolina Norte, cerca de Charlotte.

Charlotte (840.000 habitantes), lo mismo que el condado donde se asienta, Mecklenburg, ostenta ese nombre en honor a una reina de Inglaterra: Carlota de Mecklenburg-Strelitz (1744-1814). Esta dama de la aristocracia alemana, casó con el rey Jorge III.

Además de por su extensa descendencia, quince retoños, Carlota fue admirada por su apoyo a las artes; alumna de Bach, le fue dedicada su Opus 3 por Mozart cuando éste sólo tenia 8 años. Impulsó la educación de las mujeres y se interesó por la botánica: con su apoyo se construyeron los Jardines de Kew, al sudoeste de Londres.

Pero la vida de Carlota estuvo intensamente cruzada por los padecimientos de su marido. Los episodios de irracionalidad de Jorge III, atribuidos entonces a locura, eran realmente síntomas de porfiria aguda, enfermedad de difícil diagnóstico. Las porfirinas ayudan a la formación de muchas sustancia en el cuerpo; en la sangre, la hemoglobina. Un mal modo de formarse las porfirinas está en la raíz de aquella enfermedad que afectaba al rey.

Sin duda, la grandeza de ánimo de Carlota y su generosa dedicación a la Corona le granjeó la gratitud y admiración popular. Varias otras ciudades del mundo anglosajón y otro puntos de interés llevan el nombre de tan venturosa mujer.

Y digo, ¿no tiene el golf mucho que agradecer a la porfirina? Hans Fischer, químico paisano de Carlota y premio Nobel de química en 1930, simplificó para nosotros las porfirinas: “son los compuestos que hacen la hierba verde y la sangre roja”: justo lo que más se aprecia en el 99º PGA Championship.

La hierba verde de Quail Hollow está cobrando fama por el sufrimiento deportivo que está provocando entre los 154 profesionales convocados a este torneo. Después del primer día de competición, se conocieron las retiradas de Si Woo Kim y Andrew Johnston, este último con lesión en el hombro.

Pero la esencia de la preocupación de los jugadores está centrada en los tres últimos hoyos - 16, 17 y 18 – conocidos como La Milla Verde.

Del libro de Stephen King The Green Mile salió el guion de la película de idéntico título dirigida por Frank Darabont y protagonizada por Tom Hanks. Las escenas del film La milla verde (Milagros inesperados en Hispanoamérica) transcurren en el corredor de la muerte de la penitenciaría de Cold Mountain en Luisiana, con toda la carga de tremendas y, en ocasiones,  interpelantes emociones.

En el caso de Quail Hollow el “death row” - que por cierto no llega al 70% de una milla – lo componen un par cuatro, un par tres y otro par cuatro, definido por algunos como el más difícil del PGA Tour. Milla de hierba verde a la que Paul Casey llama, acaso con más acierto y menos dramatismo, “the true mile”. Sí, la milla de la verdad, para la hora de la verdad.

La hierba verde. La sangre roja… y fría.

La sangre fría, esa que reclamamos desde el confort de nuestro sofá a nuestros muchachos, les hace falta para pasar ese trance. Y precisamente en “A sangre fría” de Truman Capote podemos leer “it is easy to ignore the rain if you have a raincoat”.

Claro que nosotros podemos encendernos delante del televisor, cubata en mano, pero no parece justo exigir a estos profesionales la poiquilotermia, es decir, la capacidad de acomodar su temperatura interior a las condiciones del entorno: son, como nosotros mamíferos y no iguanas marinas de las islas Galápagos.

Por eso, no extraña que Rafa Cabrera Bello (+7) no superara la situación. Que Jon Rahm (+3) las pasara canutas para poder seguir en el fin de semana. Y que Sergio García, a quien la suspensión por amenaza de tormenta a las 16:45, hora local, le pilló en el hoyo 11, tuviera los pensamientos entenebrecidos después de hacer tres bogeys en los nueve primeros hoyos y un solitario birdie en el hoyo 10.

Ha sido en parte una tortura programada. La PGA organiza año tras año el más cruel de los torneos en el más cruel de los escenarios. La P de PGA se refiere a los profesionales del golf. En teoría los ama, pero ya lo decía aquel presidiario de la Green Mile, John Coffey: “People hurt the ones they love. That's how it is all around the world”.

No deja de ser un misterio el daño infligido a la gente que amamos, pero es extraordinariamente llamativa la insistencia de estos profesionales en atravesar por ese dolor en busca de la derrota o de la gloria perecedera. Toda gloria lo es, salvo en la Gloria.

Mientras la tormenta se desataba – rayos y lágrimas de una reina generosa -, en Casa Club descansaba líder Kevin Kisner (-8).

Jason Day, Hideki Matsuyama, Louis Oosthuizen y Rickie Fowler persiguiendo al líder eran ejemplo de lucha en el recorrido de la hierba verde, de la sangre roja y de la pasión del golf en Quail Hollow.

Clasificación tras la segunda jornada

1. Kevin Kisner (USA) 134 (67 67).
.- Hideki Matsuyama (JPN) 134 (70 64).
3. Jason Day (AUS) 136 (70 66).
4. Francesco Molinari (ITA) 137 (73 64).
.- Louis Oosthuizen (RSA) 137 (70 67).
6. Rickie Fowler (USA) 139 (69 70).
.- Justin Thomas (USA) 139 (73 66).
.- Paul Casey (ENG) 139 (69 70).
9. An Byeong-hun (COR) 140 (71 69).
10. D.A. Points (USA) 141 (68 73).
.../...
46.JON RAHM (ESP) 145 (70 75).
86.RAFAEL CABRERA BELLO (ESP) 149 (74 75).
97.SERGIO GARCÍA (ESP) 150 (75 75).
106.PABLO LARRAZABAL (ESP) 151 (77 74).