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FUERZA Y VALENTÍA EN TEXAS

Sergio García (-5) también quiere ganar el Dean & DeLuca



Las cosas estaban difíciles en la segunda jornada en el Colonial Country Club con muy pocos apiñados en la cabeza. Dos españoles, Jon Rahm y Sergio García entre los mejores para el fin de semana.



José Ángel Domínguez Calatayud / Actualizado 27 mayo 2017

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Decimos hasta luego a la suaves colinas que se desenrollan en verdes praderas de mi añorado Wentworth. Ahora, después de saltar el Atlántico nos adentramos en Texas. Nunca estuve en Texas. Margarita sí. Es una mujer que en cualquier sitio digno está o se les espera.

.- Y ¿qué se te ha perdido en el Lejano Oeste?-  me pregunta un jubilado ocioso hándicap 10, bebiendo un verdejo bajo el tejadillo, todo sombra, de la Terraza Oeste de la  Casa Club.
.- Más que lejano, Viejo Oeste- le respondo, con pocas ganas de conversación y un Martini con Casera sobre la mesa-.

Texas es la frontera con ese Oeste que hemos visto en las películas. Y ahí, en el Colonial Country Club se juega el Dean & DeLuca Invitational.
.- Bonito nombre el de ese torneo – tercia uno de clarita Cruzcampo incorporado a nuestra mesa -. Suena a bar americano tapadera de la Mafia.

.- Joel Dean,  un editor convertido en empresario y Giorgio DeLuca, profesor, empezaron un negocio de comida gourmet en 1977 –le ilustro -. Hoy es una cadena que, cómo tantas cosas, por ejemplo Wentworth,  está en manos orientales; en este caso de una empresa tailandesa.
.- Ofú – resume un bebedor de oloroso -. Hasta Wentworth… Pues no toca salir adelante y tener valor.
.- Exacto, bien dicho – aplaudo y tomo un sorbo de Martini -. Precisamente valor se dice “worth” en inglés, y el  Colonial está a un tiro de piedra de Fort Worth.
.- ¡Qué bueno! – salta un socio con copa manzanilla – El fuerte al que se le puso el nombre del general William J. Worth, veterano de la guerra mexico-estadounidense.

Les dejé hablando de historia y me fui a casa a escribir mientras veía en televisión qué pasaba en el Dean & DeLuca Invitational.

Y lo que pasaba es que en una pizarra que lideraba Web Simpson (-6) dos españoles estaban en Top 10. Jon Rahm y Sergio García iban en el mismo partido. El de Barrica iba al par en el día administrando su -3 de la primera jornada. Y el de Borriol, ya iba 5º empatado a sólo dos golpes de la cabeza.

No estaba siendo fácil el día. No me pregunten por qué. Sí, había una vuelta de 65 golpes en la pizarra (Tony Finau). Sí también otras de 66 golpes. Pero Colonial es par 70.

Fuera de eso, sólo trece jugadores iban por debajo de par. Además, en los partidos seguidos por la cadena de televisión no se veía un golf espectacular. Todo transcurría de modo áspero y dificultoso, como arar sobre roca tejana. Y el viento. ¿Afecta el viento al carácter?

Esa era una buena pregunta para los zánganos de la Terraza Oeste de la Casa Club. Seguro que el bebedor de oloroso que frecuenta los veranos de El Puerto (se escribe El Puerto de Santa María, pero se lee El Puerto), hubiera dicho que el viento es determinante.

Una vez me contó que el Gobernador de Cádiz le había asegurado que con viento de Levante el índice de criminalidad de la zona de Tarifa crecía un 16,23 %. O que según le había dicho un tocólogo los niños de la zona de Zahara de los Atunes que nacen con viento “asurestao” (viento del sureste) son más “buena gente” que los que nacen con viento del Norte.  (El Norte no sopla nunca).

Así que me quedo con la solución viento como única causa del trabado juego de muchos y las muestras de falta de autodominio del ganador del The Players, Si Woo Kim, que mandó un bola al agua en el hoyo 9 y arrojó airado al mismo lugar su hierro. Le hizo un cuádruple bogey.

Jon Rahm, por su parte se mostraba también ansioso. Su lenguaje corporal recordaba por momentos los peores hoyos de aquel mano a mano en el Match Play con Dustin Johnson: la velocidad de su paso, el apretar con las dos manos el  putt y la varilla cerca de su boca, como para morderla tras fallar un putt; los ademanes de dar con el hierro un golpe violento al suelo y los movimientos de cabeza cuando no salían, todo ello ofrecía sombras no queridas.

Y eso que Rahm no iba mal, pero tampoco iba perfecto. Paciencia era la consigna que él no escuchaba. Y al final sí escuchó: birdie a los hoyos 17 y 18 y termino -5.

Quedan dos días y el campeón de Augusta sí lo entendió bien. Sereno el gesto, medido el swing, estudiado el viento Sergio García se amarró al terreno sabiendo que el Oeste no se conquistó en una tarde: al menos hicieron falta otras dos.

Worth – valor – tiene que ver con acometida, con ir para adelante con todo. Y también worth – valor – es el necesario para resistir lo negativo, para seguir caminando sin mirar atrás cuando no todo es perfecto.

Sergio García con -5 era Fort Worth: fuerza y valentía cuando la esperanza se ocultaba en la espesura de Colonial.