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CUENTAS PENDIENTES

Preciso y claustrofóbico Salvador Calvo en "Los Últimos de Filipinas"



Luis Tosar, Javier Gutiérrez, Eduard Fernández, Karra Elejalde y Carlos Hipólito forman un reparto de lujo en la cinta que aborda los hechos del histórico sitio de Baler, paradigma del bochorno de finales del siglo XIX.



Rick Blaine / Actualizado 2 diciembre 2016

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Fue en 1945 cuando el director Antonio Román presentó la primera película sobre este episodio negro de la Historia de España y, 71 años después, Salvador Calvo vuelve a explicar ese momento desde un punto de vista antibelicista con una propaganda contraria a la de Román

Para ello, reúne a actores veteranos como Luis Tosar o Javier Gutiérrez con actores jóvenes cada vez más presentes en la gran pantalla como Patrick Criado, Álvaro Cervantes o Miguel Herrán que todos juntos interpretan sus papeles a la perfección.

Los últimos de Filipinas cuenta la historia del asedio de Baler, que sufrió un destacamento español en la iglesia de ese pueblo filipino durante 337 días. Mientras España cedía la soberanía de Filipinas a Estados Unidos y se declaraba la paz, los que serían conocidos como los últimos de Filipinas, continuaron luchando convencidos de que la guerra no había terminado.

Con una banda sonora épica y una trama correcta, el directo transporta a los espectadores  en este viaje a Filipinas -gracias a una fotografía excelente-. Podemos encontrar elementos típicos en cintas de este género como la guerra, la sangre, las muertes y la miseria y, además, la constante pregunta que hace cuestionar al espectador de si realmente están luchando defendiendo objetivos o simplemente prolongan una guerra innecesaria por puro orgullo español.

El relato es demoledor a la hora de exponer el desengaño del joven que narra la historia. Sirve de hilo conductor para hilvanar el drama colectivo con el individual que responde a una generación perdida.

Estamos ante una historia basada en hechos reales sí, pero dramatizada y perfilada. Para convertirse en algo que va más allá de la crónica de sucesos transformándose en un ejercicio de estilo.

Salvador Calvo cuenta con una amplia experiencia dirigiendo miniseries como Niños robados o episodios de producciones tan populares como Sin tetas no hay paraíso o Motivos personales. De hecho a la hora de realizar su primera obra cinematográfica consigue aprobar con creces en el aspecto técnico.


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