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¿RYDERCUP O REEDER CUP?

Contundente victoria USA en Ryder Cup. Davis Love III levanta la copa



Esta vez no hubo milagro: la ventaja de tres puntos lograda el sábado por los norteamericanos no sólo no pudo igualarse, sino que se multiplicó por dos: 17 a 11.



José Ángel Domínguez Calatayud / Actualizado 3 octubre 2016

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El resultado final en la Ryder Cup, como en las guerras humanas depende de tres cosas: Estrategia, Táctica y las Personas.

La estrategia es el 60% de la victoria en la Ryder Cup: pertenece al Capitán y sus vicecapitanes en la medida en que el reglamento les permite actuar. En el caso de Davis Love III su intervención se notó en la elección del campo y en su preparación; en su prudencia en esperar hasta el último momento para elegir al último de los jugadores el domingo pasado; en el cuidadoso repaso de la derrota de su anterior capitanía del equipo americano y en el orden elegido para el juego de su jugadores, sobre todo en la primera y última sesiones: estas decisiones le han dado las capacidades para ganar.

Por el lado Europeo su capitán Darren Clarke también dispuso bien sus medios y organizó sus ordenes de juego. Evidentemente resulta fácil, pero no sé si justo, criticar su insistencia en poner a Lee Westwood después de su penoso paso por los primeros partidos. Lo mismo que a Martin Kaymer en los fourballs del sábado con Sergio García, cuando éste había jugado de escándalo con Rafa Cabrera Bello.

La táctica – acción en vivo y adaptable a la situación - es una 20%. Aquí la presencia sobre el terreno de los vicecapitantes y el liderazgo del jugadores señeros son vitales. Lo hicieron bien ambos, pero mejor también el equipo USA. Cierto que tenía líderes que han estado jugando hasta la semana pasada.

Las personas haciendo equipo son el otro 20%; es una suma sinérgica de confianza, estado físico y mental, preparación técnica. Es difícil sintetizar estos elementos. Es complejo analizar el influjo de unos y otros. Podríamos afirmar que en ambas escuadras había un buen nivel de equipo; que el nivel técnico estaba ligeramente a favor del equipo americano, teniendo en cuenta la preparación del campo a su tipo de juego.

La confianza del equipo americano subió como la espuma cuando tras los fourballs del sábado habían conseguido tres puntos de diferencia.

El fantasma del “milagro de Medinah”, aquella recuperación antológica de puntos del equipo europeo, no se apareció por Hazeltine National. No vi calidez generalizada entre los jugadores europeos.

Los partidos individuales del domingo con los mejor preparados en los primeros partidos, fue una táctica europea que no rindió frutos. Probablemente Davis Love III adivinó la intenciones de su oponente, tenía aprendida la lección y le devolvió la moneda poniendo también él a sus más preparados campeones en los partidos de salida.

Patrick Reed gran protagonista de esta edición, ahogó con su juego, con su histrionismo y con la complicidad culpable de parte del público, la posibilidades de Rory McIlroy. El norirlandés se equivocó al devolver los modos provocadores, pidiendo, por ejemplo, silencio con el dedo en la boca a los espectadores cuando ganaba un hoyo.

Ese primer partido se empezó a perder cuando en el hoyo 15 Rory se que disponía a dar el segundo golpe; tuvo que retirarse del stance por un grito de un espectador. Eso no se hace. Se han consentido las malas maneras y hasta hay gente que lo llama el “espíritu de la  Ryder”.

En el campo americano se contagió de ese proceder Brandt Snedeker y entraba en ridículas convulsiones después de cada putt ganador. En el europeo, enfermó de la misma dolencia Thomas Pieterson, joven revelación de esta Ryder Cup.

Quienes justifican en tertulias de televisión o desde sus micrófonos la mala educación, la agresividad, la espontánea manifestación en público de bajas pasiones como “cosas propias” de este tipo de competiciones, me recuerdan a aquellos chistes bestias sobre las fiestas populares: “cogimos a los ancianos del otro pueblo y los tiramos al río y cuando querían subirse a la barca les dábamos con los remos en las manos… jo… que bien lo pasamos. Y si no le gustan las bromas que no vengan al pueblo”.

En fin habrá que elegir entre Ryder Cup y Reeder Cup. Yo me quedo con la primera y con la caballerosidad acreditada de muchos aficionados y jugadores: Matt Kuchar, Sergio García, Rafa Cabrera Bello, Phil Mickelson, Chema Olazábal o Henrik Stenson.

Y me quedo, más que con nada con el señorío – sabe perder y sabe ganar –del capitán Davis Love III, quien en todo momento ha dominado sus emociones y en el que nadie habrá visto gesto de altanería. Me imagino que su corazón latiría cada vez más fuerte a la vista de la victoria acercándose. Esa victoria que hace cuatro años le dejó para irse a Europa.

Termino porque llega mi prima Margarita que quiere ir a celebrar no se qué. Ya me ha visto. Sabe el resultado.  Al ver mi cara de europeo derrotado me consuela con la próxima Ryder Cup

.- Siempre nos quedará París, primo – me dice –. Siempre nos quedará París.
 
Éste es el palmarés de la Ryder Cup, cuya edición 2016 se desarrolló en el recorrido del Hazeltine National Golf Club, en Minnesota.

El Palmarés de la Ryder Cup

Año    Resultado.
1927 EE.UU - Gran Bretaña 9.5-2.5.
1929 Gran Bretaña - EE.UU 7-5.
1931 EE.UU - Gran Bretaña 9-3.
1933 Gran Bretaña - EE.UU 6.5-5.5.
1935 EE.UU - Gran Bretaña 9-3.
1937 EE.UU - Gran Bretaña 8-4.
1947 EE.UU - Gran Bretaña 11-1.
1949 EE.UU - Gran Bretaña 7-5.
1951 EE.UU - Gran Bretaña 9.5-2.5.
1953 EE.UU - Gran Bretaña 6.5-5.5.
1955 EE.UU - Gran Bretaña 8-4.
1957 Gran Bretaña - EE.UU 7.5-4.5.
1959 EE.UU - Gran Bretaña 8.5-3.5.
1961 EE.UU - Gran Bretaña 14.5-9.5.
1963 EE.UU - Gran Bretaña 23-9.
1965 EE.UU - Gran Bretaña 19.5-12.5.
1967 EE.UU - Gran Bretaña 23.5-8.5.
1969 EE.UU - Gran Bretaña 16-16.
1971 EE.UU - Gran Bretaña 18.5-13.5.
1973 EE.UU - G.B.-Irlanda 19-13.
1975 EE.UU - G.B.-Irlanda 21-11.
1977 EE.UU - G.B.-Irlanda 12.5-7.5.
1979 EE.UU - Europa 17-11.
1981 EE.UU - Europa 18.5-9.5.
1983 EE.UU - Europa 14.5-13.5.
1985 Europa - EE.UU 16.5-11.5.
1987 Europa - EE.UU 15-13.
1989 Europa - EE.UU 14-14.
1991 EE.UU - Europa 14.5-13.5.
1993 EE.UU - Europa 15-13.
1995 Europa - EE.UU 14.5-13.5.
1997 Europa - EE.UU 14.5-13.5.
1999 EE.UU - Europa 14.5-13.5.
2002 Europa - EE.UU 15.5-12.5.
2004 Europa - EE.UU 18.5-9.5.
2006 Europa - EE.UU 18.5-9.5.
2008 EE.UU - Europa 16.5-11.5.
2010 Europa - EE.UU 14.5-13.5.
2012 Europa - EE.UU 14.5-13.5.
2014 Europa - EE.UU 16.5-11.5.
2016 EE.UU - Europa 17-11.