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UNA ESTRELLA ERRANTE

Rory McIlroy sorprende ganando el Tour Championships y la  FedEx Cup



A pocos días del encuentro intercontinental de la  Ryder Cup, el norirlandés estalla en explosión de éxito en una de las principales ofertas del golf norteamericano.



José Ángel Domínguez Calatayud / Actualizado 26 septiembre 2016

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Si alguien pensaba que el último día del último torneo de los playoffs iba a ser aburrido - ¡Bah!: cosa de dos -, habrá visto el desenlace frotándose los hoyos. Cuando el partido estelar jugaba el principio de los segundos nueve hoyos sólo cuatro golpes separaban a los primeros, Kevin Chappell y Ryan Moore (-11), del sexto, Dustin Johnson (-7).

En medio de ellos, Rory McIlroy (-9), Paul Casey (-8) e Hideki Matsuyama (-8) con  las mismas ansias que un mastín tras la presa herida. El Tour Championship es una pieza codiciada por sí misma y porque para los mejor clasificados en la regularidad lleva aparejado el mejor premio del año: la FedEx Cup.

Sin embargo el favorito de las apuestas, Dustin Johnson, se descalabró ya en el hoyo 12 con un doble bogey. Hacía un chip para birdie y se pasó de bandera: dio al putter cuesta abajo y se paso un montón; tanto que no supo meter el putt de vuelta  y cayó a -5. En el siguiente hoyo, Kevin Chappell volvió a hacer birdie y lograba poner un -12 en su casillero: iba como un tiro.

En los últimos hoyos se acercaron a la cabeza Rory McIlroy y Ryan Moore. El norirlandés se fabricó un eagle en el hoyo 16 y un birdie en el hoyo 18, para empatar a -12 en Casa Club.

El hoyo 18 esperaba ya al partido estelar, y en él a Kevin Chappell quien no pudo hacer más que empatar el -12. Habría hoyo de desempate entre tres jugadores: Si ganaba Chappell la FedEx Cup se la llevaría Dustin Johnson; si quien vencía era Ryan Moore, igualmente se lo llevaba el de Columbia. Pero si Rory McIlroy ganaba el desempate, se llevaba él la FedEx Cup.

Tensión en la salida del Hoyo 18 antes de atacar el green para desempatar. Era lo más importante de la temporada para los tres. Era el desempate que haría olvidar al ganador los sinsabores de la semana, lo malos ratos, los fallos imperdonables que ahora quedarían, no obstante, redimidos.

Y esa tensión del primer hoyo de desempate cursó en golpes al rough de los tres jugadores: Moore y Chappell por la izquierda; McIlroy en el frente, delante del lago que hay en medio de este par 5. Los dos americanos entraron de tres golpes en green. El norirlandés de dos, dejándose un putt de apenas dos metros para vencer con un eagle. Chappell hizo el par. Moore hizo birdie y  McIlroy no logró el eagle pues la bola rozó el hoyo y se alejó.

Eliminado Kevin Chappell, volvieron los otros dos al tee de salida del mismo hoyo, del 18. El golpe de salida de este segundo hoyo de desempate llevó nuevamente a ambos jugadores a la parte izquierda de la calle. Más tensión. Más nervios. Más dificultad para concentrarse ante la nueva dificultad. En el caso de Ryan Moore sólo para ganar el Tour Championship 2016. En el caso de Rory McIlroy para añadir a ese trofeo el de la regularidad: la FedEx Cup. Y los dos volvieron empatar, esta vez con el par del hoyo.

El tercer hoyo de desempate se jugó en otro escenario: el hoyo 15, un par 3, con lago por delante, bunker a la derecha del green y la excitación de un momento único. Los dos hicieron el par.

El cuarto hoyo de desempate previsto por la organización era el hoyo 16. Un par 4 al que en el recorrido regular el norirlandés le había propinado un eagle. Ahora,  en el playoff comenzó sacando 50 yardas de ventaja a Moore en la salida. Después, en el segundo golpe el norteamericano se fue por la derecha al collarín del green desde donde hizo un chip que le alejo varios metros del hoyo.
Rory McIlroy tenía un putt de media distancia para ganar. Moore metió el suyo que, por distancia y caída, parecía imposible. Rory mudó el rostro. Se puso a la bola e impulso con su putter y decisión; la bola se precipitó en la copa: ¡Birdie y victoria!

Hace unas semanas Rory  McIlroy ganó el Deutschland. Ahora se adueñaba de otro torneo de lo Playoffs y de la Ryder Cup; es el segundo europeo en lograrlo después de Henrik Stenson que la ganó en 2013. Lo interesante es que ya estamos en la semana de la Ryder Cup. Y este match entre Ryan Moore y Rory McIlroy suena a presagio.

Cuando usted, amigo lector lea estas líneas, quizás el capitán del Equipo Norteamericano de la Ryder Cup, Davis Love III, haya elegido a Ryan Moore como el jugador número 12 de su escuadra. Lo merece porque ha luchado con bravura.

Ahora esperemos que Rory consolide su momento y que inspire al Equipo Europeo como un estrella errante. “I was born under a wandering star”, que cantaba Lee Marvin en una añorada película, Paint your wagon o La leyenda de la ciudad sin nombre.