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PASIÓN Y FRÍO EN THE OPEN

Henrik Stenson arrebata el liderazgo del Open a Phil Mickelson, por un golpe



En la tercera jornada el cálido poeta de los golpes cercanos, Phil Mickelson (-11) ha sucumbido ante el cirujano del golf venido del frio, Henrik Stenson (-12).



José Ángel Domínguez Calatayud / Actualizado 16 julio 2016

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Cuando a Gary Player le preguntaron sobre los nueve últimos hoyos de Royal Troon se refirió a ellos como “los de mayor dificultad del mundo cuando sopla el viento”. Pues el sábado fue ese día, el día que eliges entre susto y muerte y te tocan los dos. Pero también es el día para los que tienen bien afilada la paciencia y bien engrasada la técnica de los links.

Y ese parecía Henrik Stenson desde el hoyo 1 cuando con un birdie empató en cabeza con Phil Mickelson en un acumulado de -10. Eran los dos del partido estelar y este comienzo preanunciaba un pulso del máximo interés. Así lo entendió Sky Sports dueña de la señal televisiva que siguió con insistencia este mano a mano.

Sergio García por su parte desaprovechó sendas oportunidades claras de birdie en los hoyos 1 y 2. Un regular comienzo que se subsanó en cuanto aprovecho la del hoyo 3. Pero enseguida un bogey en el siguiente hoyo parecía mandar señales negativas.

No era muerte, sólo susto, que quedó en nada y menos que nada con dos birdies para terminar la primer vuelta -2. Buena cosecha para asomarse desde el hoyo 10 a los malos presagios  que citábamos de Gary Player. Y, efectivamente, con el comienzo de los segundos nueve hoyos se cumplió la Ley de de Murphy: al primer tapón, zurrapa: bogey al hoyo 10.

Como se sabe Robert Murphy estableció que su padre Edward A. Murphy,  a la sazón ingeniero en la  base Edwards de prueba para cohetes de los Estados Unidos, era el autor de la frase que sustenta dicha Ley de Murphy: “si hay más de una forma de hacer un trabajo y una de ellas culminará en desastre, alguien lo hará de esa manera”.

En esta ocasión no fue sólo Sergio García el encargado de errar en el hoyo 10; antes que el español, sólo en ese día, 32 jugadores hicieron bogey y 7 peor que bogey en ese hoyo.

Eso suman 39 errores de un total de 75 jugadores que le precedieron en el hoyo 10, por sobrenombre Sandhills, o sea “Dunas”: Pues mejor lo hubiesen llamado Arenas Movedizas Traga Tarjetas Buenas de Golf, o algo más abreviado pero de parecido significado.

Tras el bogey del primer hoyo de la segunda vuelta, el español cometió otro en el hoyo 12, comiéndose en dos hoyos los ahorros de toda una vuelta. Y como no hay dos sin tres, cometió otro bogey en el hoyo 13: +1 en el día -3 en total.

Paciencia. Sensatez  y un poco más de acierto eran necesarios ahora que el viento había bajado de los 30 Kms./h. a los 20 Kms./h. Y Sergio se puso a ello. Un gran approach en el hoyo 14 le dejó un putt de poco más de un metro que no falló: birdie, y par en el día.

Pero prácticamente hasta ahí duró engrasada la cadena, que acabó saliéndosele en el hoyo 15 donde hizo doble bogey: +2 en el día y -2 en el acumulado de las tres jornadas. Eso acabó siendo un Top 10 en  la pizarra. Miguel Ángel Jiménez, PAR,  Top 20; Rafael Cabrera Bello, +4 en el día (+1 en total), Top 25, y Jon Rahm, +2 y Top 50. No es mala la actuación de los españoles, pero ninguno de ellos está en condiciones objetivas de alcanzar la Jarra de Clarete, singular trofeo del Brittish.

Y todo, porque los líderes – Phil Mickelson y Henrik Stenson – parecían jugar en otro campo. Nunca sacaron menos de cinco golpes al tercero de la pizarra- Practicaban un golf a penas sin errores y, en caso de aparecer estos, ejecutaban recuperaciones espectaculares. El americano hizo en el hoyo 12 una salida que se fue directa a la izquierda y terminó reposando en un matojo de espesura notable. Pues con un arte inigualable sacó la bola a calle y pudo hacer el par. Lo mismo el sueco: en el hoyo 15 iba de pena y acabó en un bunker imposible a la izquierda de bandera; pues la sacó de la arena con un movimiento de tiralíneas para dejar la bola a un palmo del hoyo y evitar el bogey.

Fue una lucha de titanes, un encuentro entre dos jugadores de gran nivel. Phil Mickelson es más pasional y artesano; Henrik Stenson despliega un juego más académico, tan depurado que de hecho no suele tener necesidad de genialidades. No da demasiadas vueltas al golpe; lo visualiza con rapidez y lo ejecuta con precisión, mientras su mirada de frío azul acero perfora el aire cómo imprimiendo más exactitud al golpe.

En la tercera jornada el cálido poeta de los golpes cercanos, Phil Mickelson (-11) ha sucumbido ante el cirujano del golf venido del frio, Henrik Stenson (-12).

Un sólo golpe no es nada y el domingo veremos si el golf es Arte o es Marte. O las dos cosas.