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DOS ESTACIONES: JUNIO E INVIERNO

En el Scottish Open es líder Alex Noren y hay pelea para ir al British



Decía Billy Connolly – actor nominado a los BAFTA en 1997 por "Mrs. Brown" - que "hay dos estaciones en Escocia: Junio e invierno". Pues estamos en el frío julio de los Highland.



José Ángel Domínguez Calatayud / Actualizado 9 julio 2016

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Efectivamente parece muy entrado en razón Connolly: bastaba hoy observar a los jugadores del Scottish Open en Castle Stuart. Este recorrido se halla al Noreste del país de whisky, de los cuadros en las faldas y de esa gente excelente que con tanto acierto supo distinguir el irlandés George Bernard Show a quien se le atribuye la plegaría “Dios asista a Inglaterra si le faltan escoceses para pensar por ella”.

Entiendo perfectamente que su gente dedique esfuerzo a pensar, porque con este clima y este paisaje es lo más fructífero que una persona cuerda puede hacer, una vez completados 18 hoyos bajo las nubes.

En la tercera jornada del Scottish Open, la del sábado, el clima era invernal. Estamos en julio y no se veían por la mañana polos de manga corta. Pero es que por la tarde metidos en lluvia y viento, jugadores, caddies, oficiales, voluntarios y los dos sujetos que hacían el papel de público caminaban enfundados en prendas de abrigo como en mi Club cualquier día de diciembre.

No extraña que en estas circunstancias la primera ronda la encabezase Alex Noren (-12); el sueco caminaba como Pedro por su casa. En un instante de un primer plano me pareció incluso verle sudar. A mí, acostumbrado a los 30 grados para jugar confortable, me daba frio hasta verlo por televisión.

Las cámaras se llenaban de gotas y vaho. El cielo parecía un turbio pantalón de franela gris, pero más frio. El estuario – el Moray Firth – era una ondulada bandeja de oscuro marengo. Una brisa de hielo cruzaba los links arremolinando la festuca y otras malignas hierbas. Nada era cálido, ni se celebraba nada, más allá de algún puño apretado en el guante cuando una bola, sólo para refugiarse del clima, se escondía en el hoyo.

Y sin embargo esto es golf. O mejor, sobre todo esto es golf. Y lo es porque pone de manifiesto el fascinante imposible de gozar de lo inalcanzable. Así se entiende que dos profesionales pudiesen hacer 7 golpes menos que el par del campo. Uno, es cierto, lo hizo por la mañana, cuando todavía el clima no se había encabritado.

Ese fue Justin Walters, natural de Sudáfrica, concretamente Johannesburgo, en donde ahora es invierno con medias mínimas de 3,2º C por estar en el extremo del hemisferio Sur. Con esto no deseo quitar mérito a una vuelta de siete birdies sin bogeys que lo sitúan  en 4º lugar, pero el hombretón no parecía tener frío.

El otro jugador con -7 en el día fue Romain Wattel, francés de Montpellier con residencia en Dubái. Sí, es inexplicable su resistencia al frío. Acaso estos cambios recurrentes desde el país de amor al secarral de los desiertos lo hayan vacunado contra el espanto.

Fuera de eso, el sábado sorprendía gratamente el segundo puesto de Matteo Manassero con maneras valientes de un Seve italiano agresivo con las banderas. Quizás lo hiciera para entrar en calor, porque su cara miraba el objetivo con ansias de victoria y convicción de obtenerla.

Esa victoria tan deseada o ese afán de estar en los primeros puestos tiene en el Scottish motivaciones adicionales a las que ya se les suponen a un profesional del golf.

Cómo decía ayer, si uno de ellos - que no esté ya clasificado para el British Open de la semana que viene – queda entre los doce primeros entra en esa competición que reserva hasta cuatro plazas.

Evidentemente este es un deporte de caballeros y no el aperitivo de catering de una boda hortera, y por eso, sólo por eso no hay codazos ni zancadillas en le green. Pero las ganas de ganar sobre el otro son incluso mayores que en el fútbol, porque el Open es el culmen del golf y para ganarlo, obviamente hay que jugarlo.

¿Quiénes de entre los de arriba están en condiciones de coger un de los cuatro billetes para Troon? Pues el sábado sólo 10 jugadores de los todavía no clasificados cumplían el requisito de estar entre los 12 primeros: Matteo Manassero (-10) y Tyrrell  Hatton (-10) empatados en el 2º puesto; Wattel Romain (-7) 8º en solitario;  y un grupo de seis jugadores que con -6 empatan en 9º puesto: Nicolas Colsaerts; Chris Paisley; el portugués Ricardo Gouveia, el local Richie Ramsay; Richard Bland y el español – bravo extremeño – Jorge Campillo.

Otros están pegados a ellos y cultivan una misma hambre del gloria. Todos se juegan mucho profesionalmente en la ronda final en el Scottish Open y lo hacen en un gran campo de un pequeño y amable país: Escocia.

Decía Winston Churchill que “de todas las pequeñas naciones de la tierra, tal vez sólo los antiguos griegos superan los escoceses en su contribución a la humanidad”.
Quienes apreciamos la amistad, el whisky y el golf coincidimos con el estadista.