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NÁCAR EN LA PIEL DEL GOLF

La deseada perla de Catar viajará a Sudáfrica. Alejandro Cañizares en el Top 10



Branden Grace acaba de obtener su segunda victoria de la temporada en el Circuito Europeo, del que sólo se llevan disputados cinco torneos. Es la sexta de su carrera.



José Ángel Domínguez Calatayud / Actualizado 24 enero 2015

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El sudafricano Branden Grace fue el primero en el Alfred Dunhill Championship, jugado en diciembre y ahora, en el Commercial Bank Qatar Masters, vuelve ha alzarse con el triunfo: la madreperla fue para él. La última jornada tuvo que pelearla con el austriaco Bernd Wiesberger, el inglés Eddie Pepperell (que suena a salsa de carne) y el escocés Marc Warren. También estuvo entre los primeros Alejandro Cañizares (8º), quien había encadenado una racha de 70 hoyos sin bogeys hasta el cometido en el hoyo 3 de la tercera jornada. Si tuvo alguna opción la  perdió con su bogey en el hoy 17 del último día.
 
Pero, realmente no hubo tal opción desde el momento en que un enchufado Branden Grace hizo eagle al hoyo 16 y terminó con -19. En ese tramo final el único que plantó cara al sudafricano fue Marc Warren (-18), que, para forzar el desempate, sólo tenía que haber hecho birdie en el hoyo 18, una par 5 fácil (4,61 golpes de media en el día), en el que se habían hecho en la jornada un eagle y 29 birdies. Pero el sand con el que tiró el tercer golpe directo a green se le quedó excesivamente corto, tanto que le fue imposible embocar un putt de más de tres metros.
 
Grace podía ya cantar Amazing Grace, podía cantar su victoria, la sexta en sus 54 apariciones en European Tour, la segunda en cuarenta días, que le sitúa tercero en la Race to Dubai y le mete de cabeza en dentro de los 50 mejores del mundo. Con estos resultados del trimestre, no sólo se asegura la tarjeta, sino que puede aprobar por curso e incluso presentarse a mejorar nota en algún major. Un comienzo de ensueño.
 
El trofeo que le han entregado en el Doha Golf Club representa a tamaño gigante una madreperla dentro su ostra. De alguna manera las características de una perla se asemejan a las del juego del golf. Los matices que hacen valiosa a un perla son el lustre y la superficie.
 
El lustre se refiere no sólo a la luminosidad – modo en que su parte exterior refleja la luz – sino también a su brillo interior – o cómo la luz se refracta en las capas de nácar – que origina la iridiscencia, reflejo de los colores del iris en la superficie de la perla. Los matices propios de la superficie los definen los defectos e impurezas que presente: cuanto mayor sea la limpieza de una perla más valor posee.
 
En golf el lustre y la iridiscencia los vemos en la preparación mental del jugador y en su preparación técnica: Branden Grace ha brillado por su capacidad de reflejar las mejores enseñanzas del golf, si bien se ha visto un momento de oscuridad en el modo excesivamente cauto de afrontar el último hoyo; luego un buen golpe de aproximación le ha permitido reencontrar la luz del éxito.
 
Los matices de la superficie de la perla, esa limpieza de los componentes visibles, me hacen pensar en el juego corto y sobre todo en la habilidad para leer los greenes, apreciar su velocidad y su caída. Sí, son sólo detalles, pero en el golf, como en la vida, son los detalles los que finalmente hablan del valor de una acción.
 
La madreperla de Catar se va a Sudáfrica este año, igual que el año pasado fue para España con Sergio García, convertido en perla mate en la tercera jornada: sus 77 golpes eclipsaban cualquier rayo iridiscente. Brillante ha estado el argentino Emiliano Grillo que terminó 5º. En el Top 25, Álvaro Quirós y en el puesto 33º Rafael Cabrera Bello figuran en lugares de resplandor.
 
Todavía el Circuito Europeo se queda por el desierto y el jueves veremos amanecer en Dubai, perla de viento seco, arena y nácar en la piel del golf.