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EL FUTURO YA SE ESCRIBIÓ

11.000 licencias menos de golf en España. Es la economía, estúpido



Según datos de la Real Federación Española de Golf hemos pasado de 296.464 licencias en 2014 a 285.483 este año: 10.981 jugadores menos, comprendidas todas las categorías.



José Ángel Domínguez Calatayud / Actualizado 9 enero 2015

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Dice tía Alicia que el descenso de casi 11.000 licencias de golf en España durante 2014 no tiene nada que ver con la crisis económica. ¡Claro: ella que va a decir, si está forrada! Tiene tanto dinero que para ella “economía” no es un sustantivo, es un adverbio de cantidad que se escribe con al menos seis cifras; no sabe qué hacer con su fortuna y mira que le doy pistas, pero ni por esas. Resumen: vacas flacas, golf triste.
 
Entre mis amigos tengo contentos, no obstante, a los forofos del mundo sénior porque piensan que esta categoría no desciende en licencias. No sé de dónde sacan esta conclusión. Lo cierto es que sí hay carencias según y como se mire: si sólo se fijan en la parte masculina tienen razón: hay 648 federados más (+0,91%). Pero si uno mira la parte femenina, hay 676 unidades menos (-1,63%).
 
No seré yo quien diga que no hay que contar a las mujeres: son el 29,7% del golf nacional. Desde luego, si elevamos a total las cifras anteriores, el número de licencias sénior perdidas – varones de más de 55 años y damas de más de 50 años –  han sido solamente 28. O sea, calderilla.
 
La otra consecuencia que hace brillar a los sénior es el aumento de su peso relativo sobre el total de licencias: ¡hombre: la tarta es más pequeña y los sénior tienen una tendencia a durar! Ese aumento quizás tenga que ver con el simple hecho de cumplir años: si hay pocas altas, lo normal es que crezca la población sénior y no que los sénior pasen a ser jóvenes o alevines. Hay cosas, y el swing es una de ellas, que no las arregla un lifting o una crema antiage.
 
Los que sí dan para un análisis riguroso son los números de licencias totales a 1 de enero de los últimos años. Según los datos de la RFEG hemos pasado de 296.464 en 2014 a 285.483 licencias este año: la pérdida, en total del año y comprendidas todas las categorías, es de 10.981. El número más alto de total licencias amateur se alcanzó en España en 2010 con 336.986.
 
Y ahora, mientras veo en el bar del Club a algún veterano meditando sobre el descenso de jugadores de golf, me extraña que no surgiera una reflexión pareja, o incluso con mayor intensidad y extensión, cuando en lo más crudo de la crisis económica de nuestro país – trienio 2008-2010 -, el número de golfistas no sólo no experimentó un descenso como el del PIB (-4%), o como el de la ocupación laboral (-9,86%), sino que tomó la senda contraria: en esos años el número de federados subió de 316.8171 a 336.986: ¡Un crecimiento del 6,36%! A la vista de esos datos las preguntas se acumulan.
 
¿Se necesitan reflejos en el golf?; o ¿estamos ante la versión golf de una película titulada “La sociedad anestesiada?”; ¿a quién escuchaban esas criaturas para acabar dándose de alta en golf mientras su negocio o el de sus amigos cerraba? ¿Qué cifras de futuros ingresos propios manejaban?
 
En ese marco no me parecen excesivas las 11.000 bajas (-3,7%) en licencias de golf del año 2014, lo que asombra son las 38.372 altas de l’époque: un disparate colectivo en pleno descenso a tumba abierta del Col Chausseur (Puerto ZP), diciendo a boca llena aquello de “no passssa ná”. Y en la sala de estar, con el prospecto de la última oferta inmobiliaria en la mano, compartiendo con la parienta: “venga, Mari Pili: vamos a hacernos socios del golf y con lo cobrado en el ERE nos codeamos con la jet”.
 
¿Saben lo que les digo?, pues que a tía Alicia puede pasarle como a Rajoy: nunca ganarán el Premio Naranja teniendo como tienen tan atrofiada la empatía, pero que igual que otros padecen pánico escénico ellos sufren episodios de racionalidad. El descenso de licencias federativas tiene que ver menos con la crisis económica que con la ordenación de las prioridades vitales y las domésticas. Aunque, bien mirado, ¿no es eso economía de andar por casa? Cierto, y probablemente la única que importa al jugador de golf, al empleado, al ama de casa y al empresario.
 
Ya lo escribió James Carville; lo hizo contra George Bush Sénior siendo director de campaña de Bill Clinton. En la sede del cuartel general de campaña para las elecciones de 1992, para reforzar el enfoque comunicativo hacia las necesidades del ciudadano,  puso un cartel con tres frases claves: la segunda, cristalizada hoy en meme, decía “la Economía, estúpido”.