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OPORTUNIDADES EN EL WYNDHAM

El Hombre Araña en el techo del golf: Camilo Villegas vuelve a la carga



El colombiano Camilo Villegas, juega en el Circuito americano, en donde ganó en 2008 dos de los más notables trofeos: el BMW Championship y The Tour Championship by Coca-Cola.



José Ángel Domínguez Calatayud / Actualizado 16 agosto 2014

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Profesional desde 2004, la última victoria de Camilo Villegas tiene más de cuatro años: Honda Classic 2010. Desde entonces los primeros puestos se hacen de rogar y en los últimos tiempos la cosecha da justo para comer (es un modo de hablar, teniendo en cuenta que ha ingresado una media de 601.179,6 dólares anuales en este lustro). Pero ciertamente los resultados no son tan brillantes como cuando surgió esplendoroso, como la orquídea Catlleya trianae, flor nacional de su Colombia. En 2013 jugó 23 veces, de las que pasó 16 cortes logrando como mejor resultado 5 Top 25 y 2 Top 10. En lo que va de 2014, ya ha jugado 25 torneos (17 cortes) y como mejor carta exhibe tan sólo la modesta cifra de 2 Top 25.
 
¿Es su hora? ¿Es la hora del Hombre Araña? Este bienhumorado apodo se lo pusieron en la PGA por las gimnásticas posturas que adopta, apoyándose en un sola mano con el cuerpo atléticamente extendido en paralelo a escaso centímetros de la corta hierba del green, todo ello para adivinar las inclinaciones más sutiles del terreno y captar las posibles caídas de su bola cuando la golpee con putter en dirección al hoyo. Pero, ¿es su hora?
 
Por el momento en el Wyndham Championship, con una limpia tarjeta de 5 birdies y 1 eagle (-7) se situó en cabeza al terminar la primera jornada. El acumulado de la segunda jornada, -8, le dejaba en los primeros puestos y un golpe menos que gente como Web Simpson (-7). Era poca, era nada la diferencia. Menos que nada si tenemos en cuenta que hay algunos con posibilidades de entrar en los Playoff de la FedEx Cup y que harán lo imposible para estar en esas prestigiosas y bien remuneradas eliminatorias. Convertidos en puntos FedEx, Los 954.000 dólares que se lleva el ganador, además de para pagar los colegios de los niños, les asegura a algunos un salto importante.
 
No será fácil que gane el colombiano ante profesionales y muy estimulados compañeros contrincantes. Pero la etología de la araña tiene sus pautas, sobre todo las de origen centroamericano. Lo mismo puede estar pasando con el Hombre Araña del golf. Parece oculto, parece solitario y distraído rumiando venenos de swing, errabundo por esos campos de juego. Igual que la Phoneutria – la llamada araña del plátano – natural de la parte central de América, que está considerada por la toxicidad de su veneno y su naturaleza errante la más peligrosa del mundo.
 
Camilo Villegas, que con su puesto 105 en la FedEx Cup, ya tiene asegurada su presencia en el primero de los Playoff, se juega también un algo de su propia estima y buen ánimo para el tramo final de la temporada. Cuando uno lleva un bienio leyendo de sí mismo titulares del tipo “Jornada de contrastes para los golfistas colombianos…”, “Camilo Villegas ocupa el puesto 63 en…”,“Camilo Villegas aspirante al título del…”, “Villegas no superó el corte en el…” o “Flojo comienzo de Camilo Villegas en el …”, a uno con el orgullo y las condiciones del colombiano debe hervirle la sangre y pone todo lo necesario para estar en el techo, donde las arañas tienen la mejor visión de sus presas.
 
Son alicientes que le ayudan a uno a mejorar y que me traen a la memoria mi partido del jueves en mi Club. Les cuento: después de concatenar tres pares seguidos en los hoyos 12, 13 y 14, hechos sin necesidad de tirarme por el suelo como Villegas - lo que, en mi caso, hubiera sido un innoble espectáculo - fulminé la calle del hoyo 15 con un largo y centrado drive. Entonces, a uno de los compañeros contrincantes del grupo a sí mismo llamado “Les Invalides Civils” le salió del alma un “¡anda! Si hoy juega bien hasta el Tiburón Vasco!”
 
Todo en la admirativa frase me pareció correcto y muy en su sitio, menos el tono de la conjunción “si” que pegado al adverbio “hoy” parecía querer dotar de energía y énfasis a una latente duda sobre la calidad de mi juego, y, por otro lado, la presencia en la frase del adverbio “hasta” que parecía señalar un cierto límite en las posibilidades supuestas para mi juego.
 
Rumiaba así la gramática y, claro, cometí triple bogey en ese hoyo, que las cavilaciones no son para el golf. Retomado el deporte por derecho los pares del 16 y 17, dejaron alto el pabellón familiar.
 
Y es que, araña o tiburón, la buena cabeza suele ser mejor consejera que la astucia o la agresividad.