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SOLO UN JUGADOR EN EL CAMPO

Martin Kaymer pone distancia a sus seguidores en el segundo día en Pinehurst



Un 10 para Martin Kaymer (-10) que se queda prácticamente solo mientras Gonzalo Fernández Castaño acumuló tantos bogeys como desaciertos para decir adiós.



José Ángel Domínguez Calatayud / Actualizado 13 junio 2014

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Cuando entregó su tarjeta se fue a descansar líder en Casa Club y los siguientes, un pequeño grupo, estaba a 8 golpes de la cabeza. El líder, que viene de ganar The Players hace un mes se había mostrado con la consistencia de aquel torneo.
 
La publicidad de los coches alemanes, y del resto de productos de su potente industria resalta la cualidad “robusto” como enseña del Made in Germany. Y es una acertada atribución también aplicable al juego de estos dos días del joven nacido en Düsseldorf.
 
Porque algo es robusto cuando se nos muestra fuerte, vigoroso, firme. En golf es cualidad se traduce como consistencia. Martin Kaymer ha entregado sendas tarjetas de 65 golpes en las dos jornadas: acumula 29 hoyos sin bogey, desde el que cometiera en el hoyo 7 del primer día. Su juego no presenta grietas. Tampoco hace pensar en poros internos en su swing que quiebren más adelante como fatiga del material del que está hecho golf.
 
Sin fisuras y concentrado. Sabiendo leer, sabiendo golpear, sabiendo contenerse. Esa ha sido la ventaja competitiva del alemán. Porque un campo como el de Pinehurst, donde se disputa el US Open, no permite un juego alocado -Sergio García lo comprobó con un doble bogey al poco de comenzar-, ni tampoco un golf siempre igual. Estas calles tipo link, sin rough pero con escapatorias diabólicas, con greenes rápidos y duros exigen de cada profesional administrar con sensatez y valentía la adrenalina y la perspicacia. Y paciencia, mucha paciencia. Probablemente es lo que no tuvo Gonzalo Fernández Castaño que acumuló tantos bogeys como desaciertos para decir adiós a esta comparecencia con un acumulado de +12.
 
Pero con todo, subsiste la pregunta ¿cuál es la clave? ¿Qué resorte técnico o moral hace que se produzcan hasta 8 golpes de diferencia entre aparentemente similares jugadores? Y es que en Carolina del Norte están todos los mejores excepto el quebrado Woods. Y sin embargo la diferencia entre el primero de las jornadas iniciales y su perseguidores es asombrosa.
 
El escudo de armas de la ciudad de Düsseldorf parece que fue hecho pensando en un tipo de héroe como éste: un león rojo coronado y rampante apoyado sobre un ancla de color azul, todo sobre un fondo blanco. Esa nobleza de la lucha a pie, con la corona de su valía en la cabeza y asido al áncora de las best practices podría explicar bastante de lo hecho por Kaymer: en el difícil torneo ha batido el récord de menor numero de golpes – 130 – en dos primeras jornadas de un US Open.
 
Aquel Martín Kaymer con dudas al inicio del milagro de Medinah, pero que dio a Europa el golpe definitivo es la imagen viva de quien se abre al universo.
 
Ya me lo ha dicho mi bella prima Margarita que habla alemán en la intimidad.
.- Primo: lo de este chico ya lo describía el poeta Peter Rosegger en un delicado poema: “Um so mehr, als ich gelitten, / um so schöner ward die Welt. /Seltsam, dass, was ich erstritten, / sachte aus der Hand mir fällt”.
.- Yo iba escribir lo mismo pero en español, por si se diese la casualidad de que alguno de mis lectores no supiera alemán.
Esto decía el poeta de lo Alpes de Estiria: “cuanto más he sufrido, / tanto más hermoso se me hacía el mundo. / Es extraño que lo que conquisté /se me vaya cayendo tan despacio de las manos”.
 
Pues quedan dos días de US Open y sólo se ha dicho la penúltima palabra.