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MAREA ANTIHAITIANA

República Dominicana: El que siembra vientos recoge tempestades



Así reza el refrán. Lo que no dice es que esas tempestades golpean por igual a los que sembraron vientos como a los que, inocentes, nunca participaron de semejante práctica.



Melvin Mañón / Actualizado 12 marzo 2014

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De acuerdo con los informes de prensa escrita de los últimos seis meses, el número y la gravedad de los incidentes violentos involucrando haitianos ha ido en rápido aumento. Han habido persecuciones sin justificación clara, linchamientos no investigados, protestas de tipo salarial, descontento laboral con muertes a manos de la policía, supuestas violaciones y asesinatos y así podría extenderme en una larga lista, pero semejante recurso no es necesario para llegar al punto de destino que motiva este artículo.

Los haitianos están siendo acosados. No todos ni en todas partes pero si muchos y en muchos lugares. Están siendo acosados, además, a una escala sin precedentes y ellos se han percatado de esa marea antihaitiana y mas de uno ha reaccionado con violencia. Los insensatos que alientan el clima de acoso y de rechazo ya han cosechado sus primeros frutos. No entienden que nadie puede sembrar odio sin vivir las consecuencias.

Los trabajadores haitianos, “los braceros” como les llamaban, los que tienen décadas o meses viviendo en este país fueron gente que no se metía con nadie. Eran tranquilos por pobreza y por miedo, oprimidos e ignorantes, se sabían legal, social, económicamente indefensos y subestimados, ciudadanos de última categoría pero lo aceptaban resignados como un mal necesario, acaso parte de su destino. Salvo excepciones, los actos de violencia involucrando haitianos solamente tenían lugar entre ellos mismos y no con dominicanos, ni blancos ni negros.

Pero eso está cambiando y rápido. La campaña antihaitiana creada, impulsada y manipulada por los defensores de una sentencia de un tribunal que se dice constitucional sin serlo y de jueces que debieron ser honorables pero no lo son, es tan vergonzante que rehúso nombrarla. Pues bien, esta gente, sus servidores y el partido de gobierno han soltado los demonios del racismo. La mas baja, ignominiosa y primitiva de las formas de discriminación ha logrado crear un clima que alienta y promueve agresiones a los haitianos y estos están respondiendo a esas agresiones, insubordinándose, reclamando. Y eso es justamente lo que esta gente –quisiera llamarlos de otra manera pero a pesar de todo son gente- quería provocar.

Lo que ellos no sabían ni se han enterado todavía es que:

1.- una población de viejo oprimida y ahora acosada está pasando de la sumisión a la insubordinación.

2.- a medida que aumente el número de incidentes crecerá “el clamor” para ponerle fin a “los desmanes” de esos haitianos.

3.- continuarán en este curso de acción hasta que hayan creado el estado de ánimo apropiado para las numerosas agresiones que tienen en mente con la idea –enferma como ellos- de obligar a los haitianos a regresar al otro lado.

4.- todo lo anterior debe dar lugar a hechos sangrientos de otra magnitud, entre otros, matanzas espontáneas perpetradas por “dominicanos indignados” ante supuestos o incluso reales delitos cometidos por haitianos.

5.- lo que estos imbéciles no saben es que los haitianos no se van a dejar matar en todas partes y una de estas matanzas se va a salir de control y será calificada y juzgada como genocidio.

6.- las consecuencias de la tempestad desatada por tantos vientos sembrados son impredecibles, pero les diré lo que -sin necesariamente asegurarlo- espero que ocurra.

A: El descrédito del país al peor nivel de su historia.

B: Intervención diplomática y militar extranjera por razones humanitarias.

C: Surgimiento posible de una fuerza y liderazgo militar haitiano pero para toda la isla.


- Melvin Mañón, escritor y reputado analista, reside en la actualidad en la República Dominicana.