Una nueva técnica para disolver los coágulos sanguíneos en el cerebro que resulta mucho menos invasiva fue presentada por el equipo de neurología de la Universidad de Hopkins. Probado de forma positiva en 93 pacientes, la nueva operación supone una revolución en la cirugía cerebral repercutiendo directamente en la comodidad del enfermo.
La investigación estuvo centrada en reducir el riesgo, así como las molestias a las que se ve sometido el paciente en casos de cirugía por coágulos en el cerebro, potencialmente letales para el enfermo. De esta forma se evita tener que retirar grandes regiones del cráneo para operar o cortar el tejido cerebral, lo que puede degenerar en graves daños si la operación no se desarrolla según lo planeado.
La técnica pionera está basada en una pequeña perforación del cráneo del tamaño de una moneda e implantar un pequeño catéter, conducido a través de tomografías computarizadas, hasta el coágulo. Una vez implantado el sistema, se suministra el anticoagulante t-PA durante un par de días directamente sobre la región afectada, disminuyéndose de esta forma la presión y facilitando el flujo.
El estudio estuvo basado en las intervenciones quirúrgicas de 93 pacientes afectados por hemorragia intracerebral con edades comprendidas entre los 18 y los 80 años. Aproximadamente la mitad de las personas afectadas por esta enfermedad fallecen a causa de los daños relacionados con la hemorragia. Sin embargo, el nuevo tratamiento presentó unos éxitos considerables.
Daniel Hanley, profesor de la Universidad de Hopkins, señaló que la nueva técnica supone una gran esperanza para los pacientes afectados por la hemorragia intracerebral, aunque solicitó que se desarrollen nuevos avances y estudios en esta materia para determinar su aplicación estandarizada.