El programa internacional Neo-Shield investiga la trayectoria de los asteroides y cometas que puedan entrar en colisión con la Tierra con el objetivo de establecer un protocolo de defensa ante estas amenazas. La Unión Europea anunció su entrada en este proyecto con el objetivo de aportar fondos y tecnología para desarrollar un sistema de desviación de estos cuerpos en caso de que se dirigan a nuestro planeta.
El centro del programa Neo-Shield pasa por investigar el impactador cinético, una nave espacial de una gran velocidad que impacta contra un asteroide con la intención de desviar ligeramente su trayectoria, lo suficiente como para evitar que impacte contra otro cuerpo o planeta, especialmente contra la Tierra.
Los investigadores del programa destacan que la gran dificultad radica en conseguir un buen sistema de orientación de un proyectil que alcanzaría velocidades superiores a diez kilómetros por segundo. La precisión en el punto de impacto es fundamental para lograr desviar el objetivo siguiendo las necesidades de cada caso.
Los científicos estudiarán otras dos posibilidades de desvío de asteroides. La primera será la de provocar una explosión lo suficientemente potente en la superficie como para afectar a su trayectoria, mientras que la segunda será poner una nave en la órbita del cuerpo con el objetivo de crear una atracción gravitatoria que, durante un largo periodo de tiempo, provocaría el cambio de rumbo del asteroide.
Los astrónomos y científicos apuntan que no se ha detectado un asteroide o cometa que pueda impactar contra la Tierra hasta dentro de cien años. Sin embargo, en Internet se ha extendido la idea de que el fin del mundo llegará a finales del 2012 con el impacto de otro cuerpo contra la Tierra,
un debate de tal magnitud que incluso la NASA se pronunció al respecto, como contó
Hechos de Hoy.