Tensión entre Uribe y Garzón en su debut como presentador de televisión
El exmagistrado de la Audiencia Nacional entrevistó al expresidente colombiano que se mostró contrario a las condiciones del proceso de paz y aseguró sentirse en una cárcel.
NI PINOCHET NI FUJIMORI
El exjuez español Baltasar Garzón ha debutado como presentador en un programa de la televisión pública de Bogotá. (Foto: Youtube)
El exjuez español Baltasar Garzón ha debutado como presentador en un programa de la televisión pública de Bogotá. A pesar de ser su primera aparición pública como moderador del programa, la tensión entre el invitado y el propio Garzón se palpaba en el ambiente. El elegido para inaugurar este espacio ha sido el expresidente colombiano Álvaro Uribe.
Durante toda la entrevista, Álvaro Uribe reiteró una y otra vez su rechazo “a las condiciones” del incipiente proceso de paz abierto en Colombia. El periodista y especialista en el conflicto armado que padece el país desde hace casi cincuenta años, Pedro Medellín, fue el encargado de dirigir el programa Hablemos de paz y los derechos humanos, junto con el exmagistrado.
En el espacio en cuestión, que se prolongó durante más de dos horas en el Canal Capital, el expresidente colombiano denunció haberse sentido interpelado. “Yo estoy aquí en la cárcel y vinieron a entrevistarme como el que entrevista a un delincuente”, indicó Uribe. “Hace afirmaciones tan contundentes que parece que es verdad lo que dice, y no es verdad simplemente por el tono que utilice. Yo no le estoy acusando de nada, yo le he hecho las preguntas”, respondió el asesor de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Colombia.
Ni Pinochet ni Fujimori
Con respecto a la orden que emitió el exjuez el pasado 16 de octubre de 1998 para la detención en Londres del fallecido dictador de Chile, Augusto Pinochet,Uribe explicó a Garzón que él no es “ni Pinochet ni Fujimori”. Durante la entrevista también se mostró en contra de esas condiciones que se están llevando a cabo en el proceso de paz entre el Gobierno del presidente Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
“El Gobierno ha preferido entrar a buscar la negociación con las FARC que mantener la seguridad democrática” argumentó y estableció que “con una situación de orden público deteriorada, el Estado se sentará a la mesa en situación de debilidad”. Además, criticó que el acuerdo negociado desde el pasado febrero y firmado en agosto refleje el hecho de elegir políticamente a guerrilleros desmovilizados que hayan incurrido en delitos como el secuestro o el narcotráfico.
En cuanto al Marco Jurídico para la Paz, que regula el proceso de negociación del fin del conflicto, Uribe afirmó que el presidente, instigó a los legisladores para que lo aprobaran lo que motivó que Garzón le indicara que estaba cuestionando “la independencia democrática de un poder del Estado”.
El expresidente colombiano también reconoció los planteamientos que ha hecho desde el anuncio del proceso de paz, por ejemplo, el hecho de que uno de los grandes beneficiados será Hugo Chávez, país que espera ser reelegido en las elecciones del próximo 7 de octubre y se abre la puerta a un modelo chavista-castrista.
Otra de sus preocupaciones está ligada al respaldo internacional al proceso de países que habían identificado a las FARC como terroristas y equiparó a esa guerrilla con la red terrorista Al Qaeda por el impacto de sus acciones. Por último, se le hizo hincapié a la política de derechos humanos que llevó a cabo durante sus dos periodos de Gobierno.
Otro mal llamado proceso de paz. Ahí va la rendición y concesiones a quienes han utilizado las herramientas del terror fijando la atención en lo malo que es que quien las ha sufrido acepte tan bochornosa negociación tachándole de contrario a la paz.
Para ello se elige a un especialista en la política progre, que no progresista, de perdonar la vida a los afines para que no figuren en la historia como lo que son: asesinos terroristas en vez de exigirles que depongan las armas y respondan del mal consciente y voluntariamente ejecutado.
Y si este señor ya no puede ejercer en España, es precisamente por parcialidad e interés la resolución de los casos que debía juzgar limitándose a interpretar la ley, cosa que no hizo e incluso se permitió ignorarla y alegar desconocimiento.