El mismo sentimiento de rechazo que se vive en República Dominicana se extiende a Puerto Rico y México por el flujo de inmigrantes y la gran sensibilidad ante una de las cuestiones complejas que afronta Barack Obama. En República Dominicana no se olvida además que entre las ruinas y cascotes de la tragedia del 11-S permanece la memoria de los dominicanos que trabajaban allí pero que nunca pudieron ser identificados por carecer de sus papeles.
Por su parte Obama condenó la ley promulgada el viernes en Arizona que criminaliza a inmigrantes indocumentados, y afirmó que los estadounidenses merecen "una reforma migratoria integral" para resolver la situación de 11 millones de sin papeles en el país. El presidente anunció igualmente que ordenó una investigación acerca de esta legislación, que en un claro desafío fue promulgada luego por la gobernadora republicana de Arizona, Jan Brewer.
Se trata de la ley más severa en Estados Unidos contra la inmigración indocumentada, que pretende criminalizar a casi medio millón de inmigrantes que viven ilegalmente en este estado fronterizo con México. "El pueblo estadounidense pide y merece una solución. Y merece una reforma migratoria integral, juiciosa, basada en los principios de responsabilidad y rendición de cuentas", declaró Obama en los jardines de la Casa Blanca, durante una ceremonia de naturalización de extranjeros que sirven en las fuerzas armadas.
De no conseguir esa solución, se abre la puerta a la "irresponsabilidad de otros", agregó. "Eso incluye, por ejemplo, los recientes esfuerzos en Arizona, que amenazan con poner en peligro nociones básicas de justicia que tanto apreciamos los estadounidenses", había dicho Obama.
La legislación en Arizona declara ilegal la presencia en ese estado de un extranjero sin papeles y también permite a la policía pedir documentación y detener a cualquier persona bajo "sospechas razonables" de que es indocumentada. "He dado instrucciones a miembros de mi gobierno para que vigilen estrechamente la situación y examinen las implicaciones para los derechos civiles de esta legislación", advirtió Obama, calificando la ley como "equivocada".
La legislación también inquietó a la Comisión Nacional de Derechos Humanos de México (CNDH), que manifestó "su preocupación" por la medida en un comunicado. La nueva ley de Arizona "es otro ejemplo de por qué necesitamos arreglar nuestro averiado sistema de inmigración", dijo tras su promulgación el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid. Por su parte, el presidente del Comité Nacional Demócrata, Tim Kaine, consideró que "soluciones extremas" como ésta "ayudarán a socavar las libertades y derechos civiles de los estadounidenses, y a la vez promoverán la intolerancia".
Obama hizo de la reforma migratoria una de sus promesas al llegar al gobierno, y la ha reiterado recientemente, invitando a los republicanos a unir fuerzas para presentar un proyecto común. Una reforma migratoria fracasó en dos ocasiones, en 2006 y 2007 en el Congreso estadounidense, donde el Partido Demócrata goza en estos momentos de mayoría.