Mariano Rajoy, tras aprobarse la reforma financiera, y una semana antes de dar el paso en la reforma laboral, quiso sumarse al homenaje a Manuel Fraga en Santiago de Compostela. Allí envió un mensaje tanto a Alfredo Pérez Rubalcaba como Carme Chacón, sin citarles, señalando que desea, y trabajará por ello, para que el éxito de la salida de la crisis sea compartido.
Rajoy destacó que Fraga "no esperó nunca a que el Estado o los demás le resolvieran sus problemas" lo que supone "una lección muy importante". En el acto intervino también una de las hijos de Fraga, Adriana, destacando que su padre, tras "sufrir" por "horrorosa etapa" del gobierno bipartito del PSdeG y el BNG en la Xunta y "emocionarse" con la vuelta del PP de la mano de Alberto Núñez Feijóo, tuvo antes de morir su "última gran alegría", la de ver a Rajoy como presidente del Gobierno. Al acto, organizado por el Partido Popular de Galicia, asistieron también el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo; la ministra de Fomento, Ana Pastor; y la presidenta de Aragón, Luisa Fernanda Rudi.
Por su parte Rajoy, subrayó que la salida de la crisis en España "llevará tiempo y mucho esfuerzo", pero según defendió, se hará con "esfuerzos compartidos, justos y equitativos". "Pasaremos dificultades, muchas, pero no vamos a desfallecer, porque sabemos de lo que son capaces los españoles", destacó Rajoy, para dejar claro que "debe volver el trabajo y el bienestar al país", con el fin de "dejar un futuro mejor" para futuras generaciones.
Rajoy, según se señaló a Hechos de Hoy, espera el desenlace del Congreso de Sevilla para tener de inmediato una primera reunión con el sucesor de José Luis Rodríguez Zapatero al frente del PSOE. Desea abordar cuestiones importantes (entre las que está la justicia la dirección de RTVE) sobre las que Rajoy quiere buscar el mayor consenso posible con el PSOE y otras fuerzas políticas.