En la serie de sondeos y encuestas que se vienen publicando sobre el impacto de la crisis en la gestión del Gobierno y la oposición, llegó la más dolorosa para Alfredo Pérez Rubalcaba con el morbo añadido de su publicación en El País. ¿Hay alguien que le quiere mover la silla y comienza a contar con apoyos en Prisa?
La encuesta refleja además lo que busca Mariano Rajoy como ha confesado en público y privado según contó Hechos de Hoy. Quiere separar a Gobierno y partido, y no busca popularidad sino efectividad en una gestión cuyos frutos sólo pueden verse a medio e incluso largo plazo. Está dispuesto a aceptar sólo una legislatura por el terrible desgaste que comenzó a sufrir -y que asume-desde que llegó a La Moncloa pero a cambia trata de preservar el crédito del Partido Popular porque esta crisis es la consecuencia directa de ocho años de gestión del zapaterismo, y de un clima de frivolidad e irresponsabilidad. La encuesta refleja perfectamente esta estrategia.
Un año después de que Alfredo Pérez Rubalcaba asumiera el liderazgo del PSOE, y a ocho meses de las elecciones generales, pesimismo y malestar social siguen focalizados contra el Partido Socialista. Los ciudadanos consideran que los gobiernos del PSOE son más responsables de la crisis que el actual del PP y desaprueban mayoritariamente la labor de oposición de Rubalcaba, según la encuesta de Metroscopia para El País. La crisis hunde así al PSOE de Rubalcaba que sólo le saca diez puntos a la Izquierda Unida de Cayo Lara.
En un mes el PP mantiene intacta su estimación de voto respecto del anterior sondeo publicado por El País y se mantiene en el 37%; mientras el PSOE baja tres puntos en el último mes, aumentando la brecha entre ambos partidos hasta los 13,9 puntos. El PSOE ya está a 5,6 puntos de sus resultados en los últimos comicios.
En los medios de este domingo, significativa la nueva peripecia desvelada por el suplemento Crónica de El Mundo de Pedrojota Ramírez. En la extraña vida de José Luis Rodríguez Zapatero tras dejar la política, fue pillado corriendo de incógnito la media maratón celebrada en Edimburgo el 27 de mayo pasado.
Oculto bajo una gorra, tras unas gafas de sol y sin dorsal, completó los 21 kilómetros de carrera a una velocidad media de 10,6 km/hora. El ex presidente -que viajó con su mujer, Sonsoles, y dos guardaespaldas- hizo lo posible para mantener el anonimato. Voló en una compañía low cost y utilizó un nombre falso para alojarse en el hotel e inscribirse en la carrera con el nombre de José García (Madrid, España). Quien fue conocido como Bambi en su paso por la política, sigue en una extraña vida de huída hacia adelante en todos los campos, borrando incluso su personalidad. Curiosa y reveladora anécdota.