En una muestra de lo alambicada y retorcida que es la diplomacia marroquí, y su política en general en el reinado de Mohamed VI, Khalid Naciri, ministro de Comunicación y Portavoz, acusó a los manifestantes españoles de "provocar a la población" y "despertar la cólera legítima". Marruecos señaló que dará "las explicaciones que hagan falta", pero advierte a las ONG que no repitan actos así si no quieren "reacciones violentas".
Por su parte la portavoz parlamentaria del PP, Soraya Sáenz de Santamaría, ha exigido -según informa la agencia Servimedia- la comparecencia en el Congreso de los ministros del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, y de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, por la detención y agresiones sufridas por 14 activistas españoles prosaharauis en El Aaiún.
Sáenz de Santamaría reprochó a Rubalcaba el "fracaso" de su reciente viaje a Rabat, en el que anunció un acuerdo que ya suscribió hace dos años para abrir comisarías conjuntas y tras el cual se ha producido un nuevo conflicto. De Moratinos afirma que está "bajo la sombrilla" y le echa en cara no haber comparecido ya en la Cámara Baja para dar cuenta de los acontecimientos ocurridos en El Aaiún o de los incidentes fronterizos de Melilla.
Además de la petición de comparecencia, Sáenz de Santamaría anunció que en la primera sesión de control al Gobierno prevista para el 8 de septiembre en la Cámara Baja el PP formulará preguntas sobre los incidentes de Melilla y la detención de los activistas, y será tras conocer la información del Gobierno cuando exigirá "responsabilidades".
El PP no sugierende momento tomar medidas diplomáticas drásticas como llamar a consultas al embajador, pero insisten en que el Ejecutivo tiene que exigir "explicaciones formales" al Gobierno marroquí. A su juicio, las relaciones de buena vecindad con Marruecos deben basarse en principios de "franqueza, lealtad y respeto mutuo" y en la obligación del Gobierno de defendera los ciudadanos españoles.