De las diferentes polémicas que han acompañado el segundo viaje de Benedicto XVI a España, la más relevante se ha centrado en la ausencia del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, tanto en los actos religiosos en Galicia como en Cataluña.
A la ausencia de Zapatero en Galicia, donde se le tributaron a Benedicto XVI honores de jefe de Estado siendo acompañado el avión papal por cazas del Ejército del Aires y recibido por los Príncipes de Asturias, se sumó, como destacó Hechos de Hoy, el extraño e imprevisto viaje a Afganistán.
Las explicaciones oficiales aseguraron que éste estaba previsto con anterioridad y se tuvo que suspender por malas condiciones climatológicas. Pero lógicamente los motivos apuntados no han despejado las malévolas interpretaciones de que se intentó incluso opacar esta visita, o el presidente simplemente huyó de escenario para evitar la soledad de La Moncloa con toda la atención centrada en Santiago de Compostela.
Independientemente de los motivos en uno u otro sentido, es más chocante y llamativo que Zapatero no asista a la solemne consagración de la Basílica de la Sagrada Familia, una de las señas de identidad de Barcelona y Cataluña. Esta ceremonia congrega además -en un acto de enorme repercusión- a líderes de la sociedad civil, independientemente de sus creencias, porque Antoni Gaudí es una de las grandes figuras del arte y cultura no sólo de Cataluña sino de toda España.
Curiosamente, Zapatero no tuvo reparos en que su ateísmo le impidiera participar en el Desayuno de Oración de la Casa Blanca con personalidades relevantes siguiendo una de las grandes tradiciones de la vida política de Estados Unidos. El presidente Zapatero, tan acertado en otras acciones, no lo estuvo en esta ausencia. Hubiera sido un acto generoso de unir y no separar, que es lo que necesita España, y además habría acertado con una presencia inteligente en un momento en que las encuestas dan la espalda al socialismo catalán.
El Papa impartió su bendición a varios bebés al detener el papamóvil en Santiago de Compostela en su marcha hacia la catedral. (Foto: TVE)