La visita de un sacerdote a José Ortega Cano, hombre creyente y practicante que lleva ya diez días en la UCI del Hospital Virgen Macarena de Sevilla después de su accidente de tráfico, disparó todas las alarmas. No es la primera vez que Ortega Cano recibe la extremaunción. Dos gravísimas cogidas llevaron a la familia a pedir que se le administraran los sacramentos en esos momentos al temer por su vida.
La familia del torero ha explicado en El programa de Ana Rosa los últimos detalles sobre el preocupante estado de Ortega, quien debería de ser operado urgentemente para salvarle un tobillo pero los riesgo de una nueva operación son demasiado altos. El diario ABC también recoge que la insuficiencia respiratoria de Ortega agrava su estado y que el torero permanece sedado y con ventilación asistida después de que el equipo médico le intentó aspirar las flemas para mejorar su estado.
Si en los últimos días los médicos bajaron la sedación al diestro y éste pudo decirles a sus familiares que les quiere, las noticias de este miércoles son mucho menos optimistas. La pasada noche ha sido muy complicada. Ortega Cano sufre una insuficiencia respiratoria, una infección pulmonar, sigue con fiebre alta y ha tenido que ser conectado de nuevo a la máquina de diálisis para limpiar sus riñones. La familia se encontraba este miércoles con el ánimo mucho más bajo que en los dos últimos días.
Según contó la periodista Beatriz Cortázar, uno de los momentos más emocionantes que se han vivido en la UCI desde el ingreso de Ortega fue cuando los hijos del torero visitaron a su padre. José Fernando y Gloria Camila le dijeron que le querían y Ortega les contestó que él también a ellos. Antes de salir, según comentó Cortázar, Gloria le preguntó si quería que le cantara y el torero rompió a llorar. Ahora, según las últimas impresiones recogidas por Hechos de Hoy, el clima en en entorno que atiende al maestro es de gran preocupación.
Un clima de abatimiento rodea a la familia de Ortega Cano. (Foto: Antena 3)