En enero de 2012 publiqué Jugada maestra, un artículo que desmenuzaba la estrategia de poder de Leonel Fernández para evitar que él y los suyos pudieran ser incriminados y sometidos ante la justicia en caso de perder las elecciones. Ese artículo terminaba de la siguiente manera:
“Como todos los planes, este tiene sus problemas y faltas de garantía. El descontento popular con el gobierno puede desbordar todos los esquemas de contención previstos. El PRD puede ganar y eso no puede permitirse. Los EEUU podrían jugar un papel preventivo. El PRD no es una amenaza de ningún tipo para Norteamérica. El día de las elecciones hay que ver si los del PLD tendrán las agallas y se atreverán a hacer todo lo que haya que hacer para quedarse por aquello de que no es lo mismo llamar al diablo que verlo llegar. Las lealtades con que ahora cuenta Leonel no necesariamente sobreviven a su presidencia porque lo que él compró por un precio, igual lo adquiere otro por menos o por más. Finalmente, Danilo puede salir un tipo rencoroso y peligroso”.
Varios comentarios a la publicación referida indagaban sobre cuál pudiera ser ese papel que los EEUU podrían jugar. Respondí esa interrogante de la siguiente manera:
“Los dominicanos habitualmente piensan que “los americanos” apoyan o se oponen a un proyecto político nuestro sin percatarse de que “los americanos” no es un ente monolítico sino la articulación de numerosas agencias, departamentos e incluso personalidades y ahora, hoy por hoy, no se sabe bien quien está a cargo de qué. Por otra parte, siendo un año electoral en los EEUU y sin haber salido de la gran recesión hay que cuestionarse, no sólo cuál criterio prevalecerá en el manejo de la situación nuestra, sino en manos de quiénes estará y qué prioridad le asignarán en relación a los otros elementos de su agenda.
Los EEUU, en esta coyuntura, no tienen ninguna razón para objetar al PRD y si varias para apoyarlo, pero esa racionalidad no necesariamente prevalecerá. Finalmente, lo que EEUU haga o deje de hacer tendrá que ser siempre “antes de” y nunca después porque en su tradición está que es más eficiente impedir un resultado que tratar de enderezarlo después de haber ocurrido.
Pues bien, esa incognita acaba de despejarse. Los Estados Unidos han tomado posición en el proceso electoral dominicano y lo han hecho objetando al PLD y favoreciendo al PRD.
Demostración
Las primeras señales fueron tímidas. Una serie de cables de Wikileaks dando cuenta de una relación algo turbulenta entre los dos gobiernos, numerosas objeciones en posiciones militares claves y quejas multiples sobre corrupción, lavado de dinero etc. Sin embargo, los cables no permitían sacar conclusiones definitivas.
Poco después, el nuevo embajador de los EEUU opinó que el impasse surgido en la cúpula de la JCE que se sustentaba en malas intenciones y presagiaba fraude debía ser resuelto. Al poco tiempo, vino el espaldarazo americano a Participación Ciudadana, entidad de la sociedad civil apoyada por los EEUU y contra la cual, de cara a las elecciones y su papel de vigilancia del proceso, se ha posicionado el gobierno.
Posteriormente, vino la denuncia hecha por Guillermo Gómez cuyo contenido se diluyó en parte por el aparatoso despliegue efectuado en su contra y porque muchos objetaron la credibilidad suya como testigo de cargo contra el gobierno. No bien se había enfriado la estufa cuando estalló el otro escándalo. Marcos Martínez, un periodista y abogado de Santiago denunció una fortuna de 43,8 millones de euros en un banco de Dinamarca a favor de la señora Margarita Cedeño de Fernandez que todo el mundo sabe que hasta hace 8 años tenía profesión y ambiciones pero no fortuna.
Cuando vi la denuncia y como la prensa evitaba la publicación y difusion del contenido de esta, dos cosas se me quedaron en la cabeza revoloteando. Una, el nivel de complicidad y encubrimiento del empresariado de comunicaciones con el gobierno y lo que este representa. Otra, la creencia de que ni el PRD ni tampoco un sector del PLD estaban detrás de la filtración. Mis sospechas se orientaron en la dirección de los americanos y así lo afirmé en varios encuentros.
Mi cálculo era el siguiente: Si vienen otras denuncias, filtraciones y escándalos es porque los americanos decidieron liberar la información para abortar el proyecto continuista del PLD. No bien había terminado de artícular la lógica de mis sopechas me sorprendió la noticia del retiro de la visa americana a cuatro altos funcionarios militares. Allí y así supe que tenía razón. ¿Por que? Porque hasta yo sabía hace mas de dos años que a Medina y Medina le habían quitado la visa. La publicación de la noticia es nueva pero el hecho es viejo.
Mi calculo resultó correcto en todas sus partes: los EEUU no ganan nada favoreciendo al PLD y pueden perder mucho. Pregúntese el lector, ¿para que quieren los americanos un PRD otra vez derrotado, desengañado y radicalizado? ¿Para que quieren los EEUU a los perredeistas buscando nuevos líderes si los que están ahora tienen el nivel de incompetencia adecuado? ¿Que podrían ganar los americanos dejando que la oligarquía peledeista de nuevo cuño se haga aun más rica y poderosa de lo que ya es y se rinda a la tentacion de irrespetar al patrón?
El PRD no es una amenaza para los EEUU y, por el contrario, su ascenso al poder añade credibilidad a la democracia representativa. Ahora bien, ¿qué queda también en claro? Si el PRD estuviera adelante en la intención de voto y si los americanos estuvieran seguros de que no habrá fraude no hubieran intervenido. Ellos a su manera y por numerosas razones están hartos de los peledeistas. Al menos eso tenemos en común. La parte mala de todo esto es que, nuestra incompetencia es tan grande que la oposición política necesita ayuda externa para derrotar al gobierno más corrupto que hayamos jamás tenido en estas tierras y esa ayuda externa termina inhibiendo la capacidad local para regenerar sus liderazgos, pero después de todo….. ¿a quien carajo le importa?
- Melvin Mañón, escritor y reputado analista, reside en la actualidad en República Dominicana.
- Leonel Fernández apareció públicamente junto a los generales Héctor Medina Medina y Víctor Crispín Zorrilla, tras conocerse que a ambos les fue retirado el visado junto a otros dos mandos militares. Tras las denuncias contra la primera dama -como informó Hechos de Hoy- EEUU canceló el visado a cuatro altos cargos del presidente:
1. Víctor Crispín Zorrilla, asistente personal de Fernández y subdirector del Departamento Nacional de Investigaciones (DNI) (el servicio de inteligencia dominicano).
2. Héctor Medina y Medina, jefe de los ayudantes militares del presidente.
3. Manuel de Jesús Florentino y Florentino, jefe de Seguridad Fronteriza (EEUU advirtió de conexiones con el narcotráfico).
4. Rafael Guillermo Guzmán Fermín, exjefe de la Policía Nacional (EEUU le responsabiliza de que el narco José Figueroa Agosto, alias Junior cápsula, viviera a sus anchas en Santo Domingo).