Una semana con pensión completa al módico precio de casi 10.000 euros al día, es lo que Aristides pagó por realizar un sueño, entrar en Gran Hermano, y pagar una deuda que mantenía con la sociedad. El concursante más insólito del reality se enfrentaba a Mary Joy y Pepe y perdió por un 58% de los votos a la hora de enfrentarse a la opinión del pueblo soberano.
Después de escuchar la sentencia, Pepe saludaba y mandaba besos mientras Aris no paraba de beber agua. Ni un apretón de mano, ni una palabra medió entre ellos.
Twitter se disparó al instante con comentarios como si Aris ahora se gastará otra buena suma de dinero en llamar y enviar SMS para echar a Pepe. En la casa se frotaban las manos porque pensaban que se librarían de las 24 horas de ayuno de la boca de los deseo. Luego, el ya exconcursante les aclaró que no sería así.
"No me arrepiento de nada, fueron sus primeras palabras. Sé perder, tengo deportividad. He cambiado el sueño de comprar un piso por estar en Gran Hermano. Mi única preocupación es la perrita, por no volver a verla", le comentó a Mercedes Milá.
Milá desde el primer momento se defendió, y al programa, asegurando que Gran Hermano nunca engaña -por los comentarios de que Aris permanecería más tiempo por haber entrado en la casa pagando.
La verdad es que sus compañeros de casa pensaron desde el primer momento que la historia de Aris chirriaba y que era un sabelotodo y prepotente, que algo no terminaba de cuajar, y por eso le nominaron masivamente. No les gustó que dijera que tenía cosas mucho mejores que hacer que ver Gran Hermano. "¡Estás mal de la pelota", le espetó Mercedes Milá, "no dices la verdad".
"A Aris le asesoró para financiarse el GH12+1 el Instituto Noos", comentaba un tuitero mientras otro aseguraba que lo mismo vuelve a entrar a través de las típicas repescas del reality.
Durante la entrevista, Milá se fue calentando. "Eres un ´abrazafarolas´ como decía José María García. Si lo que querías era entrar en Sálvame, te hubiera presentado a Jorge Javier Vázquez, que te habría hecho un examen exhaustivo, y si vales...".
Y mientras Pepe regresaba a la casa y era recibido con aplausos y gritos de "Pepito, Pepito", a Aris se le escaparon unas lágrimas.