Una buena muestra de la personalidad de Luiz Inácio Lula da Silva se pudo comprobar al emerger el hombre sencillo y tranquilo, que tuvo que protegerse de una coraza en los momentos difíciles, pero que representa el viento tranquilo que llegó al Palacio de Planalto. Lula da Silva está además convencido de que deja su legado en buenas manos porque está seguro -como ha destacado a líderes del Partido de los Trabajadores (PT), según informaciones de Hechos de Hoy- que Dilma Rousseff conseguirá derrotar a José Serra aunque necesitará una segunda vuelta.
Ante la mirada sorprendida de quienes estaban en el plató, Luiz Inacio Lula da Silva se puso a llorar delante de las cámaras durante una entrevista con el canal Record al aludir a un encuentro con mendigos y un préstamo a recolectores de residuos como momentos que marcaron su gestión. Todo sucedió en la entrevista de Lula da Silva al canal Record de Sao Paulo en la que habló sobre su gestión y perspectivas futuras de Brasil. Al abordar sus logros se emocionó y no pudo contener el llanto en dos ocasiones.
La primera le llegó al hablar sobre los logros económicos. Lula da Silva dijo que sintió "orgullo" cuando el estatal Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) firmó en 2006 un préstamo de 200 millones de reales (63,8 millones de dólares) para una cooperativa de recolectores de papel y cartón. "Ahí me dije, ahora sí que este país....", empezó a decir Lula da Silva, antes de romper a llorar para luego llevarse las manos a los ojos enrojecidos.
Poco después, citó un encuentro en la sede del gobierno, en 2006, con personas que viven en la calle. "El discurso de ellos era: ´no, no queremos reivindicar nada, sólo queremos decir que la mayor conquista nuestra es el hecho de poder estar dentro del Palacio´, a donde ellos jamás pensaban poder entrar", dijo Lula da Silva antes de volver a echarse a llorar. "Debo estar volviéndome viejo", alegó el mandatario ante la sorpresa de la entrevistadora.
Luiz Inácio Lula da Silva, histórico líder sindical y fundador del Partido de los Trabajadores (PT), termina en enero su segundo mandato (tomó posesión en 2003) con más del 80% de popularidad. No concurre a las elecciones de octubre porque la ley impide un tercer mandato consecutivo. Su candidata a la sucesión es la ex jefa de gabinete Dilma Rousseff. Para analistas, precisamente el apoyo de Lula da Silva, y el reconocimiento nacional e internacional a su gestión se ha convertido en una de sus cartas -o la carta- ganadora para su duelo con José Serra, un adversario que será temible en el momento del duelo final.