Bajo el título de Stateless (sin Estado), The Economist analizó lo que fue la larga batalla (no cerrada) de la vida de Sonia Pierre, figura respetada y apreciada en Estados Unidos por su defensa tenaz de los derechos humanos. Pese a que República Dominicana obtuvo la independencia frente a Haití en 1844, la revista británica recuerda que los continuos conflictos con su país vecino han llevado a un enfrentamiento social de difícil solución.
Según The Economist, cerca de 200.000 personas nacidas en territorio dominicano corren el riesgo de ser consideradas como apátridas por su ascendencia haitiana. La Constitución dominicana recoge en uno de sus artículos los requisitos necesarios para que una persona nacida en el país sea considerada como ciudadano. "No se puede dar la nacionalidad dominicana a los niños legítimos de extranjeros que residen en el país por cuestiones diplomáticas o los de aquellas personas que están de paso", explica la Carta Magna.
De esta forma, el Gobierno dominicano justifica su derecho a no dar la nacionalidad a los apátridas que residen en su país, considerando a los padres haitianos como personas que están de paso en su territorio. Esta situación afecta a cerca de 200.000 personas, que ahora temen que se les niegue la nacionalidad dominicana al tratar de renovar sus documentos.
En República Dominicana es fundamental poseer un documento de identidad para poder entrar en la escuela, contraer matrimonio, e incluso comprar un teléfono móvil. Las autoridades afirman que este colectivo afectado por la ley no son apátridas, ya que pueden acogerse al derecho de ciudadanía haitiano. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (IACHR) ya ha recibido numerosas denuncias de personas afectadas que consideran que se están transgrediendo sus derechos.
La isla La Española ha sido escenario del conflicto entre República Dominicana y Haití durante varias generaciones, especialmente sangriento bajo la dictadura del Rafael Leónidas Trujillo, quien ordenó la matanza de miles de haitianos en 1937. Las relaciones han mejorado desde entonces, y tras el terremoto de Haití del 2010, Leonel Fernández se apresuró a enviar ayuda para los más afectados.
El análisis y la reflexión coincide con la reciente muerte de Sonia Pierre, activista en favor de los derechos de los hijos de los haitianos. El Gobierno dominicano mostró su pesar tras su muerte y manifestó -como recogió Hechos de Hoy- la necesidad de entablar un mayor diálogo con este colectivo para encauzar el problema social.