La revista que dirige Eduardo Sánchez da testimonio en su portada de la boda de Julio Iglesias con Miranda con una foto muy sencilla de la pareja, ambos de blanco, ella con un traje de algodón diseñado por su gran amigo dominicano Óscar de la Renta, en la parroquia de la Virgen del Carmen de Marbella. No se trata de una exclusiva vendida por el cantante, pero si de una deferencia con la revista en recuerdo del padre del actual director, recientemente fallecido.
Según cuenta Julio, sus hijos, al haber crecido lo suficiente "han entendido perfectamente el significado de este momento y se han emocionado muchísimo". Y asegura que tanto a él como a Miranda les emocionó profundamente compartir la ceremonia religiosa, celebrada por tres sacerdotes, con sus hijos. Rodrigo, el segundo, fue muy activo durante el momento del intercambio de alianzas que siguió junto a uno de los sacerdotes.
También reconoce que la boda se ha celebrado en Marbella porque tanto él como Miranda adoran España y sus hijos se sienten "muy españoles". Y Julio sólo responde a medias a lo que todo el mundo se pregunta. "Habiamos hablado de matrimonio desde hace doce años" pero aunque no lo estaban, se sentían como casados. Define su boda como "íntima" pero en ningún caso "secreta".
La familia se desplazó después a su finca en Ojeda, en cuya capilla se celebró una misa de acción de gracias para la que la novia se cambió de traje, de nuevo de algodón blanco firmado por De la Renta. Sus hijos fueron los encargados de hacer sonar la campana. Hasta el más pequeño, Guillermo, ayudó en la tarea. A la salida no faltó la lluvia de pétalos y un beso digno de Hollywood de los novios. Miranda tampoco se olvidó de la tradición de lanzar su ramo de novia al personal femenino de la finca.
Realmente, este enlace no tuvo nada que ver con la algo encorsetada boda de 1971 de un joven Julio Iglesias con la entonces desconocida filipina Isabel Preysler celebrada en Illescas que tuvo como fruto a Chábeli, Julio José y Enrique, los tres hijos mayores del cantante que no acompañaron a su padre en esta segunda boda celebrada tras veinte años de amor con Miranda. Y es que al final "la vida -no- sigue igual".