En República Dominicana, donde se siguen muy de cerca todos los esfuerzos de la alianza internacional de ayuda y reconstrucción a Haití, hubo respeto y dolor por el accidente en el que fallecieron cuatro militares españoles. Muchas de las autoridades españolas que han seguido de cerca las tareas de reconstrucción en Haití, tienen como primera o segunda escala a Santo Domingo. Como informó Hechos de Hoy, la gran tragedia vivida en el seísmo ha creado una nueva corriente de solidaridad entre Haití y República Dominicana y ha contribuído a mejorar las relaciones bilaterales.
En Haití, hubo un sentido homenaje a los militares españoles a bordo del buque Castilla. "Tengo la impresión de haber perdido un trozo de mi ser", afirmó durante el emotivo acto el comandante del Castilla, el capitán de navío Francisco de Paula Peñuelas González. "Cuatro componentes de la agrupación bajo mi mando han perdido la vida en un trágico accidente", señaló.
"Por si fuera poco el esfuerzo diario que hacían en su labor de ayuda, han terminado entregando su vida en una misión necesaria para el cumplimiento de la misión de ayuda humanitaria al pueblo haitiano", continuó el comandante.
En la misma cubierta donde horas antes había partido el GATO-312 -el helicóptero Augusta Bell- con tres marinos y el habilitado del buque, se concentró la dotación del Castilla y la Infantería de Marina a una y otra banda, arropando a la Unidad Aérea Embarcada formada en el centro de la cubierta.
Mientras el buque navegaba frente a la costa haitiana el capellán ofició un responso y "400 gargantas levantaron la voz al unísono en la noche haitiana, en el impresionante escenario de la bahía de Puerto Príncipe entonando la ´Oración Marinera´ y ´La muerte no es el final´, como homenaje a los compañeros fallecidos", según señaló la Armada.
El comandante se dirigió a la agrupación y proclamó: "El servicio de aprovisionamiento del Castilla seguirá funcionando como hasta ahora para honrar a su jefe fallecido, la Infantería de Marina apretará los dientes de la pena contenida pero no desfallecerá un ápice y todos nos sobrepondremos, porque es nuestra obligación seguir trabajando como hasta ahora lo hemos hecho en cumplimiento de nuestra misión".
"El mando, todos los españoles, los haitianos, y como no, nuestros compañeros fallecidos pueden estar seguros de ello. A ellos se lo debemos", concluyó el comandante.