El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, explicó este lunes que ha solicitado información y explicaciones a Marruecos sobre la agresión denunciada por varios activistas españoles en El Aaiún, pero precisó que mantiene la apuesta por la diplomacia, "firme, pero diplomacia, inteligente y sensata" para preservar la "buena relación" con el país vecino.
En una conferencia de prensa en Shanghai, el presidente explicó que el ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, Miguel Ángel Moratinos, ya ha pedido a través de la Secretaría de Estado que recabe la información y "las explicaciones" de Marruecos sobre lo sucedido, y el Gobierno está a la espera de recibirlas para hacer cualquier valoración al respecto.
Mientras llegan esas explicaciones, el presidente se limitó a expresar la "preocupación" ya reconocida por Exteriores ante las denuncias de agresiones formuladas por los activistas. Precisó, en todo caso, que es "un principio esencial" de la política exterior del Gobierno mantener "la buena relación" con Marruecos, país con el que se comparten muchos desafíos comunes en materias diversas. Por ello, la apuesta del Gobierno es la "diplomacia, firme, pero diplomacia, inteligente y sensata" para solucionar cualquier controversia, "y no vamos a caminar por otros derroteros".
Confirmada la negociación con el PNV
Avanzó que no habrá reformas "sustanciales" de la política fiscal en los Presupuestos Generales del Estado para el próximo año, aunque sí baraja medidas encaminadas a "exigir cierto esfuerzo mayor a quienes tienen más capacidad". Asimismo expresó su confianza en lograr un acuerdo parlamentario que permita aprobar el proyecto de Ley de Presupuestos para 2011, porque sería "muy conveniente" para culminar el plan de salida de la crisis económica, de reducción del déficit y de cambio de modelo productivo.
El Gobierno "ya trabaja para ello", aseguró, y confía en lograrlo gracias a su propia capacidad de diálogo, encabezado por el Ministerio de Economía y Hacienda, y por la de otros grupos parlamentarios, entre los que citó expresamente al PNV, a CiU, Coalición Canaria y también a Unión del Pueblo Navarro (UPN).
Para preservar ese diálogo, el presidente quiso ser "prudente" y no valorar contenidos concretos de la negociación, pero avanzó su intención de no abordar reformas "sustanciales" de la política fiscal más allá de "innovaciones o modificaciones" en la línea apuntada por la vicepresidenta segunda, Elena Salgado, de "exigir cierto mayor esfuerzo a quienes tienen más capacidad".
Sobre la negociación con el PNV, el presidente aseguró que el Gobierno está "dispuesto al diálogo" para estudiar transferencias dentro del marco estatutario y que incidan en la mejora de la economía y del empleo. En ese sentido, recordó que los nacionalistas vascos respaldaron los Presupuestos vigentes con medidas que resultaron positivas para el País Vasco y para el conjunto de la economía española, y confía por ello en que esos acuerdos puedan repetirse.
Crítica a Aznar y su "catalán en intimidad"
La experiencia con el PNV y también con CiU, CC y UPN, dijo el presidente, es que ejercen una oposición "constructiva" basada en la búsqueda de acuerdos desde el "sentido de la responsabilidad", y recordó a modo de ejemplo los acuerdos de 1996 cuando esgrimieron ese argumento para respaldar la investidura de José María Aznar.
Aquel era el tiempo de "hablar catalán en la intimidad", subrayó, y ahora la diferencia es que el Gobierno apuesta por la "transparencia" en la negociación, "preferente" con el PNV, pero que se abordará también con los demás grupos. "Ojala el PP también estuviera dispuesto", remachó.
La negociación de los Presupuestos y de otras medidas económicas centra el orden de prioridades del Gobierno y por ello el presidente juzgó "lógico" que hasta lograr su aprobación no se emprendan otras reformas legislativas, incluida la Ley de Libertad Religiosa. El próximo trimestre, explicó Zapatero, estará centrado en combatir "definitivamente" la crisis económica y acelerar el cambio de modelo productivo.