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En vigor a partir del 2 de enero de 2011, la ley antitabaco y la subida de los precios de las cajetillas se han convertido en el mejor aliado para dejar de fumar y evitar las 600.000 muertes que un estudio publicado en la revista médica The Lancet atribuye a inhalar el humo del tabaco de forma pasiva.
No obstante, los expertos explican que para dejar de fumar, lo primero es conseguir que el paciente esté realmente decidido realmente a dejarlo, porque el poder adictivo de la nicotina es muy alto. Los fumadores que dejan el tabaco por prescripción médica no siempre lo consiguen definitivamente.
Por eso, la ley restringe los lugares públicos donde se podrá fumar, incluso aunque se encuentren al aire libre. El artículo 7 establece dónde está prohibido fumar: bares, restaurantes, espacios educativos, sanitarios, paradas de autobús, estaciones, aeropuertos y demás. Pero también incluye la restricción "en todos los demás espacios cerrados de uso público o colectivo".
Según el Ministerio de Sanidad, esto incluye pasillos, escaleras y portales y zonas comunes de comunidades de vecinos. Sólo se puede al aire libre y siempre que no se trate de lugares señalados como de uso infantil. Sanidad también sostiene que el tabaquismo le cuesta a las empresas 8.781 millones de euros cada año, por las patologías asociadas a la exposición al humo ambiental de tabaco, descenso de la productividad y los costes de limpieza y mantenimiento de los lugares de trabajo.
Los hosteleros cifran las pérdidas previstas en el 10 por ciento de su facturación, con la desaparición de 70.000 puestos de trabajo. El Estado recaudó en 2009 cerca de 9.500 millones de euros en impuestos. Se espera que descienda el consumo de tabaco entre el 3 y el 4 por ciento.
Según la revista médica The Lancet, inhalar el humo del tabaco de forma pasiva causa la muerte de 600.000 personas al año. (Foto: Bachmont)
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