Se abrió la madre de todas las batallas donde se cruzan apuestas. Quienes están en el secreto de las conversaciones aseguran que es una partida de jaque mate para los enemigos del presidente. Y sin embargo se respira un ambiente de recelo (y añadiría que de cierto clima de suspense donde todo puede suceder).
Lo que se observa no gusta a los embajadores de la Unión y menos en Bruselas porque se olvidan los mensajes de los días tensos de la reunión del Ecofin, que como reconoció recientemente Elena Salgado fueron para ella momentos de angustia como nunca imaginó. Francisco Marhuenda, el director de La Razón, que ofrece la visión de la sensibilidad catalana, pone la atención sobre el giro de CiU que se decanta a favor del "plante" a los Presupuestos.
Ángel Expósito, director de ABC, metido de lleno en el estreno de La 10, el desembarco de Vocento con un canal generalista en la TDT, mantiene la tesis de que Patxi López comenzó la rebelión contra José Luis Rodríguez Zapatero al marcar las líneas rojas. Por su parte Pedrojota Ramírez, director de El Mundo, envuelto también en sus grandes apuestas audiovisuales -el desembarco de Marca en la TDT y su alianza estratégica con la Cadena COPE, pone la atención en el serio aviso de López a Zapatero y de las graves, o mejor dicho, muy graves consecuencias, de agradar al PNV.
Lo cierto es que el lendakari no tuvo mas remedio que romper su silencio y pronunciarse sobre la negociación secreta, que ya no lo es, y que se está negociando a sus espaldas, como apuntó Hechos de Hoy. Patxi López abrió el melón de lo que está planteado y fue muy pedagógico porque lo que esta sucediendo le pone en el alambre y él nunca tuvo profesión de funambulista..
Para López, la totalidad de las políticas activas de empleo podrían transferirse como pretende el PNV pero ha advertido al presidente que si eso se produce se romperá la caja única de la Seguridad Social algo a lo que se opuso siempre el PSOE. Por lo que la gran pregunta es si eso lo va a permitir Felipe González y cuál es el papel que juega Alfredo Perez Rubalcaba. Son asunto de enjundia que dividen a los analistas y sobre los que aún no hay luz suficiente.
A ello se suma la intensa actividad del embajador Solomont. Primero Barack Obama y luego él han destacado el papel activo y valioso de la Guardia Civil en Afganistán. Zapatero no sabe aún, o no descubrió, y tampoco sus gurús, que Obama tiene un espíritu de hierro muy superior el de George W. Bush. Mantuvo una oposición radical a la misión en Irak. Pero a la vez es, desde su época de senador, el abogado más ferviente de la lucha contra Al Qaeda en Afganistán.
Zapatero no comprendió el rubicón de las muertes heroicas del capitán y alférez, así como de su traductor, muy queridos y respetados en sus misiones en la Guardia Civil, cuerpo al que se entregaron de forma apasionada. Obama espera, y es la misión encomendada a Solomont, que Zapatero asuma y explique la importancia y el riesgo de la misión en Afganistán. Si no lo hiciera, habría un giro en la relación de Washington con Madrid. Pero por el momento todas estas cuestiones aparecen lejanas en la agenda de un presidente cuya única preocupación fue llevar en la maleta la copa de La Roja en su gira asiática.