La Casa Blanca dejó caer primero que existía un debate de llamar al pastor Terry Jones para instarlo a que abandonara su plan de quemar coranes. "Hay discusiones dentro del Gobierno sobre la posibilidad de hacer ésto. No sé si se ha llegado a una decisión final al respecto", adelantó el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, en una conferencia de prensa.
Por su parte, el Departamento de Estado advirtió a los ciudadanos estadounidenses que viajen al exterior que estuvieran en alerta en caso de manifestaciones ante los planes de quemar copias del libro sagrado musulmán en el noveno aniversario de los ataques del 11 de septiembre del 2001. "El potencial de protestas y manifestaciones adicionales, algunas de las cuales podrían tornarse violentas, sigue elevado", indicó el Departamento de Estado en una alerta de viaje, instando a los estadounidenses a evitar áreas donde podrían ocurrir protestas.
Toda esta presión pudo pesar sobre el pastor de Florida quien finalmente retiró su plan de quema masiva de coranes en el 11-S. Terry Jones -como informó Hechos de Hoy- tenía previsto aprovechar el noveno aniversario de los ataque a EEUU para protestar contra el islamismo radical. La retirada de sus planes llegó al final tras una visita del FBI y las presiones de Barack Obama. Jones sin embargo dijo que tomó su decisión tras el acuerdo con los líderes musulmanes para que no se levante una mezquita junto a la zona cero.
Barack Obama había declarado previamente que las pretensiones de Jones suponían una auténtica herramienta de reclutamiento para Al Qaeda. "Lo que se puede provocar son graves hechos de violencia en lugares como Pakistán o Afganistán", dijo Obama en una entrevista emitida en el programa Good Morning America de la cadena ABC. Por su parte Interpol emitió una alerta global por posibles atentados.