Atención en República Dominicana a las previsiones en el mes de septiembre en torno a las consecuencias del fenómeno de La Niña. Por su parte el Centro Nacionales de Huracanes (CNH) de Miami vigila la trayectoria de Igor con la incógnita de su fortalecimiento y entrada en el Caribe o desplazamiento similar al huracán Earl.
La tormenta tropical Igor podría convertirse en un huracán en el plazo de tres días, anunció el Centro Nacional de Huracanes (CNH) de Miami. Igor está "serpenteando" justo al sur de las islas Cabo Verde en el Atlántico y se espera que avance lentamente.
"Igor podría debilitarse un poco más, pero dado que la tormenta aún tiene una gran circulación y se mueve hacia un océano más cálido, podría comenzar un fortalecimiento gradual en 24 horas", advirtió el Centro Nacional de Huracanes. El CNH estimó en un 40% la probabilidad de que una agrupación de tormentas eléctricas cerca de las islas Barlovento se convierta en tormenta tropical en las próximas 48 horas.
Por otro lado el Centro de Predicción Climática (CPC) estadounidense apuntó que el fenómeno climático La Niña se fortaleció en agosto y podría desatar una serie de tormentas a finales de la temporada de huracanes que amenazarían la producción energética del Golfo de México.
La anomalía puede "contribuir a una mayor actividad de huracanes en el Atlántico al disminuir los cortes de viento verticales en el mar Caribe y el océano Atlántico tropical", señaló el CPC en su informe mensual. Aunque las proyecciones de tormentas han sido revisadas a la baja recientemente, muchos meteorólogos aún esperan un año con gran actividad.
El período más activo de tormentas en la temporada anual de huracanes del Atlántico se registra desde mediados de agosto hasta mediados de octubre. La temporada concluye el 30 de noviembre. El CPC es una oficina perteneciente a la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica estadounidense (NOAA) que supervisa regularmente los fenómenos climáticos de La Niña y El Niño.
La Niña genera aguas más frías que lo habitual en el océano Pacífico, mientras El Niño provoca un calentamiento de las mismas. Ambos ocurren cada tres o cuatro años y pueden confundir los patrones climáticos en la región del Asia-Pacífico. Cualquier aumento en las tormentas sería preocupante para el Golfo de México, donde se concentra el 27 por ciento de la producción de petróleo y el 15 por ciento del gas natural de Estados Unidos.