El escándalo tiene un entramado familiar debido a que su padre, Franco Macri, dueño de un imperio empresarial, negó sus acusaciones de que el ex presidente Néstor Kirchner, esposo y antecesor de Cristina Fernández de Kirchner, haya presionado a la justicia para encausarlo por espionaje telefónico. "No entiendo que una persona como Néstor Kirchner tenga tanto poder, que logre que un juez de primera instancia y tres jueces de la cámara de apelación hayan decidido un fallo en el que no hay una sola prueba en mi contra", declaro el jefe de Gobierno de Buenos Aires.
Padre contra hijo
Un tribunal ratificó por unanimidad el procesamiento de Macri dictado por el juez Norberto Oyarbide, que lo había encausado por violación de secretos, abuso de autoridad y falsificación de documentos públicos en concurso con el de asociación ilícita, el cargo más grave. "Lo de mi padre es un tema que duele, que tome una posición pública innecesaria. Nunca estuvo de acuerdo que me dedique a la política", dijo Macri al canal C5N.
Franco Macri, que acompañó a la presidenta en una reciente gira por China, dijo que pondría "las manos en el fuego" para probar que Néstor Kirchner no ha presionado a la justicia. "La argumentación de culpar al gobierno nacional ya se agotó. No fue creíble desde el principio, pero con el fallo de la Cámara menos. Ya no le cree ni su papá", señaló por su parte el diputado kirchnerista Juan Cabandié.
Solá mete cizaña
La oposición se ha unido en un heterogéneo bloque contra los Kirchner tras ganar las legislativas de 2009, arrebatándole la mayoría en el Congreso, aunque el traspié judicial de Macri, uno de los presidenciables con más posibilidades para 2011, acelera la carrera de sus eventuales competidores.
El peronista disidente Felipe Solá, dijo que si Macri es sometido a un juicio oral por el escándalo del espionaje telefónico "los tiempos electorales se pueden complicar mucho porque nadie quiere entrar a una campaña procesado encausado en primera y segunda instancias".
El butal ataque a AMIA
El alcalde pidió ser llevado a juicio oral "rápidamente" y sostuvo que de ese modo demostrará públicamente su inocencia. Los partidos opositores a Macri en la capital argentina impulsaron la creación de una comisión investigadora en el Parlamento local, pero la iniciativa fue bloqueada por el voto oficialista.
La causa por las escuchas ilegales se originó en una denuncia de uno de los espiados, dirigente de una agrupación de familiares de víctimas del ataque a la mutua judía AMIA de Buenos Aires, ocurrido en 1994, que dejó 85 muertos y 300 heridos. El escándalo obligó a las renuncias de los dos primeros jefes de la nueva policía metropolitana organizada por Macri, Jorge Palacios, el Fino, y Osvaldo Chamorro, encausados con prisión preventiva. Palacios fue jefe de la Unidad Antiterrorista de la Policía Federal y está acusado por encubrimiento en la investigación del atentado a la AMIA.