Cuatro años después de ceder el mando al borde de la muerte, Fidel Castro volvió a un primer plano con tres apariciones en público y la consolidación de su figura como consejero de su hermano, Raúl Castro, en lo que son cuestiones de política exterior. Según los análisis de castrólogos, los tiempos políticos habrían aconsejado a los dos hermanos jugar la carta del ministro de Exteriores de España, Miguel Ángel Moratinos, y aceptar un peso político para la figura del cardenal Jaime Ortega. Para el papa Benedicto XVI, como señaló Hechos de Hoy, actuar de forma activa en Cuba tendría tanta importancia como sucedió en su momento en el papado de Juan Pablo Ii en Polonia.
En este marco de singular cohabitación entre Fidel Castro y Raúl Castro, una de las novedades se centra además en mostrar aspectos de una intimidad guardada de forma férrea hasta ahora. Sería un intento de frenar el deterioro de una imagen exterior dañada por la muerte de Orlando Zapata, y la denuncia de Guillermo Fariñas de la crueldad de los Castro.
En este nuevo escenario, Fidel Castro, acompañado de su esposa Dalia Soto del Valle y dos de sus hijos, Antonio y Álex, visitó el martes el Centro de Investigaciones de la Economía Mundial, en el oeste de La Habana, un día después de aparecer en un programa de televisión grabado el mismo día. Hace una semana, Castro sorprendió a los empleados del Centro Nacional de Investigaciones Científicas, también en el oeste de la isla, visita sobre la que se difundieron una serie de fotografías tomadas por su hijo Álex.
Durante medio siglo, Fidel Castro, quien tiene ocho hijos -de ellos solo una mujer, Alina Fernández emigrada a Estados Unidos-, mantuvo bajo estricta reserva su vida familiar. Pero en su convalescencia, Soto del Valle, de 68 años, a quien conoció en la campaña de alfabetización en 1961 y con la que tuvo cinco de sus hijos, está más visible al público, cuando Castro recibe en su residencia, algunos de cuyos aposentos han sido recientemente mostrados en fotos y videos.